lunes, 25 de mayo de 2020

MAAD : Cyclops (Autoeditado, 2020).


Por Larry Runner.

Con una voz y un estilo que no puedo evitar que me recuerde a Jane’s Addiction vuelven a mí estos MAAD, una banda de Benidorm que por los diversos avatares de la vida no ha logrado tomar continuidad. 


Les conocí viéndoles en vivo en el Benidorm Metal Fest. El verano de 2013 pegaba los últimos coletazos y en aquella ciudad les vi en vivo. Fue en la segunda jornada de aquel evento, del que se celebró solo una edición y MAAD fue la banda que más me gustó. Como reflejé en un párrafo de la crónica:

“El sábado llegamos para ver a MAAD. Impresionantes. No les había escuchado en mi vida. No les conocía de nada, pero me gustaron un montón. Las bandas vistas el día anterior no me habían disgustado, pero tampoco me sorprendieron, pero el rollo de MAAD sí que me cautivó. Un bajo contundente y dos guitarras enérgicas, la del zurdo Dani, y la de Alberto, que se encarga también de la voz”.

Fue mi primera toma de contacto con el grupo, que al poco me hicieron llegar su EP “Dose” al que le planté en la review un 5/5 por lo experimental del mismo, esencia que para nada han perdido, siendo una banda de lo más original que ha pasado por aquí.

Ahora, siete años más tarde y con un millón de dificultades por medio vuelven con este álbum largo que lleva el título de “Cyclops”. Parece ser que el álbum se grabó ya hace un par de años, época en la que se vieron inmersos en problemas que desembocaron en la salida de su baterista. 

Grabado en BlackStage Studio de la mano de -según nos cuentan- un cargado de paciencia infinita llamado Luís Varó , son once los cortes que ahora nos presentan.

MAAD nos ofrecen un sonido que quizás se podría etiquetar de grunge por momentos, aunque ellos no dudan en darle más contundencia a la propia de ese estilo. Son además un grupo cuyos tonos están lejos de la comercialidad que ofrecían Nirvana, siendo su apuesta mucho más arriesgada, más seria y de más calidad.

Y es que a nivel de composición poco hay que objetarle a los temas que aquí nos ofrece el cuarteto, con mucha musicalidad pero sin caer en ningún momento en estructuras típicas, mostrando una originalidad como pocas se ven hoy en día y en una línea explorada por pocos en nuestro país que yo conozca. Citaría a los gallegos Acid Project como grupo que pueda estar a la altura. Poco más debe haber por ahí que toque con tanta calidad y sensibilidad. De hecho quizás los gallegos suenen algo más brutos. 

Me encanta cómo se lo monta a la voz Alberto, con unas líneas vocales trabajadas de forma estupenda y mostrándose como un auténtico vocalista a pesar de cumplir también el papel de guitarrista. 

Muestra de que su estilo no se ciñe a las normas son las guitarras solistas que aparecen, con unos solos que cuando llegan nunca se pasan de largo, que dan lo que el tema parece pedir y que hacen que los temas crezcan en estilismo, en presentación y salgan de lo típico.

Once cortes técnicos, que discurren por atmósferas cargadas de musicalidad y de guitarras potentes en un tono que bien te podría recordar a grupos como Soundgarden, los ya citados Jane’s Addiction y quizás también un poco a Alice in Chains. Todo ello envuelto en una producción que calificaría de excelente y cuya mezcla se trabajó en el estudio Radish Records de Barcelona, donde ya habían realizando la mezcla y masterización del EP.

El disco grabado ya hace un par de años ve ahora la luz sin formato físico y sin pensar de momento en el directo por la falta de un batería en la actualidad. 

La portada es obra de Daniel González Melero y sinceramente no me veo en la facultad de destacar unos temas sobre otros. Quizá “Embers” podría acercarse al hit, pero no es un disco donde haya temas que estén muy por encima de los demás. 

Sigo recomendándolos encarecidamente. Si quieres pasarte un buen rato con un grupo que no es más de lo mismo, pincha aquí y escúchales en Spotify, que es donde les vas a encontrar.







© Diario de un Metalhead 2020.