Texto: Larry Runner y Diego Rodríguez.
SÁBADO 6 DE AGOSTO. LA TRACA FINAL.
Si acudir a Wacken ya es agotador de por sí por las dimensiones y las largas distancias a recorrer, el barro de este año -y ya van dos consecutivos- lo complicó todo aún más. Tienes que intentar pisar sobre seguro y se hace complicado porque los accesos pueden llegar en algunos momentos a ser auténticas pistas de patinaje. Si no tienes cuidado, te resbalarás y besarás el suelo, llenándote de lodo hasta las orejas. A algunos no parece importarles, pero no era nuestro caso. El estado del camino desde nuestro lugar de aparcamiento hasta el recinto era casi impracticable y llegar al recinto nos llevó el triple del tiempo que tardamos habitualmente. Es decir, del coche al festival tardamos una hora entera que ocupamos en caminar por el barro. Mientras yo me pasaba por el Press Tent para colaborar en la película de W:O:A Metal Battle Spain que prepara Cineacción Producciones, Diego se fue al Infield.