jueves, 5 de febrero de 2026

Vientos huracanados. LEGACY OF BRUTALITY + CHAMAKO WEY. Oviedo, 31-01.2026. Crónica.

📝 📷 Jorge López Novales.

El último fin de semana de enero tuvo música para todos los gustos. El día anterior habíamos dado rienda suelta a la nostalgia que puede traer el nombre de Nightwish, eso sí, de forma comedida. A pesar del nombre propio y el bagaje que pueda tener Tarja como artista, ¿merecía la pena pagar esos cincuenta euros de entrada?


Hoy tocaba algo diametralmente opuesto y sólo por diez euros. Me había puesto Larry los dientes largos con la reseña de los portugueses The Omnius Circle, que esta noche habrían acompañado a Legacy Of Brutality. La climatología castigó a nuestro país vecino e hizo imposible su presencia. Así que se tuvo que improvisar y, antes de suspender, los anfitriones anunciaron la presencia de Chamako Wey. Quedó así una noche de eminente sabor asturiano.

La improvisación no suele ayudar a la hora de organizar conciertos. En este caso, la jugada salió redonda.

Legacy of Brutality

Cuando llegué a La Lata de Zinc me encontré mejoras. Unas escaleras en un lateral, algo muy importante porque antes había que subir todos los bártulos al escenario por donde se pudiera. Otra, una sala backstage a la que se accede desde el escenario. Una sala amplia donde guardar las cosas y en la que los músicos se pueden resguardar.

¿Sonido? Me gustó. En la sala saben encontrar el punto al metal de cualquier tesitura.

Y una cosa que me permitió meterme más en el concierto: luz. Un poco de luz blanca para dar más definición a los grupos. Muchas gracias al técnico de la sala.

Chamako Wey

Se respiraba un buen ambiente en la sala. De primeras, me encontré a muchos compañeros de Unirock. Las familias, amigos y bandas se volcaron con el evento. Mucha gente se metió una buena pechada de kilómetros para estar aquí.

Los primeros fueron Chamako Wey. Una banda que me chifla. Pensé que no podía sonar más fuerte. Esta noche estrenaban batería y supo, cómo lo diría, darle un punto más extremo (no digo que antes tuviesen menos pegada).

Chamako Wey

Hasta tenían listo un nuevo merch con camisetas que les impedirían la entrada a Estados Unidos de por vida.

Su nuevo batería se llama Mauro (Goreinhaled). Lleva cinco meses con ellos. En Asturias es complicado encontrar batería, y han conseguido un músico internacional, cuya banda más representativa, de las muchas por las que ha pasado, es Goreinhaled. Impresionante.

¿Qué ofreció Chamako Wey? Aunque su participación esta noche pudiera parecer algo apurada, un test con la nueva formación, no hubo nada de eso. Se vio un concierto muy trabajado, cohesionados, con temas nuevos (“Tempestad” y “Sombras en el Caos”) y un buen repaso de sus “clásicos”. Temas muy interesantes, dicho sea de paso. Están listos para girar.

Chamako Wey

Hubo gente que se sorprendió para bien con lo que sonó. Lo dicho: se acentuó el tono extremo y se vio a Daniel Larriet con su seguridad habitual en el escenario. No percibí tanto ese contrapunto groove. El bajo de Fanjul sonó mortal y salvó de un apuro a Lalo de Legacy (al parecer no podía afinar su bajo… ahora metería un chiste de bajistas, pero es que pocas veces se puede apreciar tan bien su sonido).



Chamako Wey  feat. Simón García (Legacy of Brutality)

Tuvieron tiempo hasta de meter un dueto —a “Edgecrusher” de Fear Factory— entre Simón y Dani (vocalistas esta noche y amigos de toda la vida). Tuvo su encanto y se pudieron apreciar dos formas de encarar el gutural.

“La Migra”, de Brujería, cerró la actuación.

Legacy of Brutality

Todo preparado para Legacy of Brutality.

La última vez que los había visto fue en el Luarca Metal Days, así que tenía ganas de verlos otra vez.

Arrancan con la burrada “Travellers to Nowhere”. Como en otras ocasiones, tocan una primera parte y luego la retoman en los compases finales del concierto, antes de echar todo abajo con un viaje al pasado: “Land of Empty Graves”, con el que cierran.

Entre medias te meten un buen repaso de todos sus discos.

Legacy of Brutality

Hubo bastante movimiento y gente en la sala. 

Belén Lobeto, que estaba con el tema audiovisual de esta noche, tuvo que lidiar con el caos, y creo que le cayó un coscorrón (sin querer). En mi caso, no pude moverme mucho para hacer las fotos.

Borja Suárez es uno de mis guitarristas favoritos. No se necesita hablar de su versatilidad cuando aparece en el escenario con una camiseta de Medina Azahara. Además, estaba contento porque, por fin, el Oviedo había ganado un partido en casa. Casi se marca el himno en el escenario. Es una fábrica de riffs. Creo que cuando alguien le pide unas líneas de guitarra, para un solo, a ChatGPT —o a la mierda esa que te hace música con apretar un botón—, lo primero que hace la IA es preguntarle a Borja cómo se hace. Yoye es un buen contrapunto.

Legacy of Brutality

Javi Pity es un monstruo a la batería; creo que algún arma automática podría aprender de su cadencia. Simón sufre una transformación en el escenario y es un frontman muy efectivo. Tuvo que lidiar con un buen parón que solventaron sin que se viera afectado el ritmo. El bajo de Lalo hace más reconocible, aun, el sonido de la banda.

En resumen: una maquinaria que encaja perfectamente.

Hubo alguna pifia. Las que se ven, las que no notas… Las más simpáticas son aquellas en las que los músicos se empiezan a descojonar, pero tiran para adelante con oficio. Puede que llevaran algún tiempo sin tocar; al nivel al que están, la química hace que todo fluya y pase, mayormente, inadvertido.

Legacy of Brutality

Hubo un momento para el recuerdo de Mario Herrero y de Jaime López Gayol.

Llego el momento de la despedida. Me fui rápido de la sala. Tardaré tiempo en tener un fin de semana tan intenso de conciertos como este.

Un saludo a toda la buena gente que me encontré.

© Diario de un Metalhead 2026.


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