Por Larry Runner.
Era una noche complicada y lo sabíamos. Probablemente uno de los fines de semana más fastidiados para intentar atraer público de todo el año. Pero, la verdad, es difícil querer hacer nada, por no decir imposible, sin coincidir con mil historias. En Asturias hay más ganas de hacer cosas que público. Siempre hay donde escoger y la gente se tiene que repartir. Y lógicamente así ocurrió el pasado sábado 29 en Oviedo.








