martes, 27 de octubre de 2020

Hoy hace 30 años. IRON MAIDEN + ANTHRAX. Anoeta, Donosti. 27.10.1990.


Por Larry Runner.

Salimos bien temprano de Turón. Autobús hasta Oviedo y en la Estación del Norte pillamos el bus hasta Donosti. Ni nos hemos enterado del viaje con tantas risas, y eso que pensaba que no llegábamos nunca. ¿Cuantas horas han sido? Casi ocho. A ver si alguna vez hacen una puta autopista, cruzar Cantabria es eterno. 

Salen Anthrax, y yo en la primera fila. Alucinante el show del “Persistence of time” con los relojes de fondo dando vueltas. No paramos de corear todas y cada una de las canciones. Fredy el de Oviedo se vino con púa. Y por fin, lo esperado, suena la música de “Los cañones de Navarone” y salen Iron Maiden.

“No Prayer for the Dying” no me acaba de convencer del todo, pero tampoco lo he escuchado tanto. Una pena que se haya ido Adrian Smith, el Janick Gers este no es malo, estuvo con Gillan y en la banda de Bruce, pero ojalá se moviera menos.


Dickinson está como una moto, bueno, toda la banda lo está. “Tailgunner” es una puta pesadilla. Empujones por todas partes, te llevan en volandas. Si te dejas vas para un lado y para otro y no te caes. ¿Habrán metido más gente de la que lleva el aforo? Esto es un infierno. Menudas avalanchas. Menudo peligro.

Dos muros de Marshall adornan el escenario, uno a derecha y otro a izquierda. En medio el kit de Nicko McBrain. 

Tocan “Public Enemy Number One”, que es más tranquila y esto no cambia. La gente está loca. Empieza “Wrathchild” y creo que me voy a morir. Adrenalina pura. Cualquiera se acerca a por una birra. Imposible salir de aquí. ¡Qué cerca están! ¡Cómo canta Bruce! ¡Cómo canta Anoeta! ¡Wrathchild!

"Good evening San Sebastian" dice Bruce y el griterío es ensordecedor. El speech es corto antes de que arranquen “Die With Your Boots On” y detrás “Hallowed Be Thy Name”. Me emociono.


“22 Acacia Avenue”, respondiendo a cada "twenty two" con el "the avenue." Locura total. El ritmo no baja. Alguien le tira una sábana a Bruce, pero no adivino a leer qué pone. El logo está en la parte de arriba, pero el resto no soy capaz de leerlo. "Nos encanta venir a España, pero San Sebastián es nuestra ciudad favorita” dice el frontman. ¡Toma ya!

Detrás viene un lote de temas nuevos. Suenan de seguido el single “Holy Smoke” -brutal Dave Murray en el solo-, “The Assassin”, “No Prayer for the dying” y “Hooks in you”. Por fin estamos tranquilos, algunos no se saben aún las canciones. Bruce se contagia de los bailes de Janick Gers. ¿Dónde habrá pillado esas botas blancas tan altas?

“The Clairvoyant” debe gustarle a todo el mundo menos a mí. Casi prefiero el “No prayer ...” a “Seventh Son ...”. Menudo solo que se marca Murray otra vez. Dios, No me aguantaba de sed y de ganas de mear. Así que abandoné la pista. Una meada, rápida, una birra y a sentarme en la grada a ver el resto del espectáculo sentado.


Desde allí vi todo el show en las mejores condiciones. Todo el escenario completo y además en compañía de dos chicas que no paran de pasarme el katxi y lo otro. Sensacional panorama. 

Para “Heaven Can Wait” salen unos cuantos chavales del público a hacerles coros. ¿Cómo lo habrán conseguido? Llega el momento más grande de la noche. Suena el riff más famoso, el del himno “Iron Maiden”. "Scream for Me San Sebastian" grita Bruce Dickinson y sale Eddie. Más locura.

Se van. Pero vuelven para el bis. 666 “The Number of the Beast” y otra vez Murray en el solo. Dickinson nos hace cantar en la previa de “Bring your daugther ... to the slaughter”. “Run to the Hills”, “Sanctuary” y para casa. 

Mi primer concierto de Iron Maiden no se me olvidará jamás. Igual lo he idealizado treinta años más tarde como me apuntan por ahí. La "cancamez". Sí será verdad.

© Diario de un Metalhead 2020.

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