domingo, 29 de diciembre de 2019

La culpa la tiene el Volumen Brutal.


Por Larry Runner.

Se lanzó en febrero de 1982 y entonces todo cambió. Con más fuerza que ninguna droga, el Heavy Metal entró en las venas de una generación de amantes del rock para no irse ya nunca jamás.

Aquella generación con el paso de los años se convirtió en la más fiel y sin duda en una como no habrá otra. Nunca antes hubo otra igual y nunca jamás otra llegará a acercarse a la de los que mamaron del “Volumen Brutal”.

Aquellos jóvenes de entonces que hoy peinan canas -si tienen la suerte de conservar su pelo- son hoy hombres maduros, padres e incluso abuelos que ven sus estanterías llenas de discos en todos los formatos conocidos y videos en soportes ya obsoletos para su desgracia. Se trata de una generación que se dejó más dinero en material audiovisual y conciertos que ninguna otra. Fiel a sus héroes, aún hoy hacen que algunos de los míticos sigan en la carretera porque saben que nunca les faltará el apoyo de los de siempre.

Esa generación se divierte viendo a Los Barones, a Barón Rojo, a Obús, a Saxon y mil antiguos más. Y sí, son pocos los que se pasan por los conciertos de los que empiezan, deberían ser más, pero es que a veces es complicado. Dicen que las comparaciones son odiosas y cierto es. Pones en tu reproductor un disco de una banda estatal actual y piensas “qué bien lo hacen”, voy a ir a verlos el sábado. Pero Dios te libre de ponerte el “Volumen Brutal”, porque igual te pasas el sábado viendo videos antiguos movido por la nostalgia.

Personalmente soy de los que escuchan todos los días bandas nuevas, todos, pero sigo sin encontrar una batería que suene como la de Hermes Calabria en el “Volumen Brutal”. Tanta puta tecnología hace que todas suenen exactamente igual. Grupos que presumen de batería al final te la meten programada y se contentan con echarse unas risas cuando llegue la reseña de turno pensando en “se la colamos”, cuando muchas veces lo que hace la gente que escribe es “no comment”, porque hay casos en los que da hasta vergüenza ajena, bandas underground incluidas.

La culpa de que la gente no vaya a los conciertos de los que empiezan no la tienen los tributos ni la tienen los viejos esos a los que llaman dinosaurios, caspa, metalpacos, etc. Esa gente tiene cajones llenos de entradas porque son los que más amaron la música en directo. La culpa es de que se publica mucho pero poco llega al corazón, que es a donde ha de llegar la música. Barón Rojo lo hizo con el “Volumen Brutal” en 1982 y aún no lo ha superado nadie por aquí. 

Necesitamos que la música llegue al corazón, para que si un día una banda toca en vivo, la gente no deje de ir porque esa mañana le ha dado por escuchar el “Volumen Brutal”.

La culpa no la tienen los viejos, ni los tributos, ni hostias. La tiene el jodido “Volumen Brutal”. Ya lo decía la canción: “El Satánico Plan...”

© Diario de un Metalhead 2020.

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