sábado, 30 de julio de 2022

¿Por qué la opinión del fan sobre Pantera vale una mierda?


Por Simón García López.

Me sorprende profundamente cuando alguien sobre un tema tan controvertido como la reunión de Pantera dice cosas tipo "a nadie le importa tu opinión sobre esto o lo otro" y al mismo tiempo aprovecha para dar su opinión sobre el tema. 

Últimamente escucho mucho esa frase que no esconde más que el poder imparable y devorador del liberalismo y el mercado, en este caso en el mundo del metal. ¿Te parece descabellada esta afirmación? Pues no lo es para nada. El metal lleva años jugando con las normas del mercado más fiero. Antes se ocultaba y encubría de romanticismo, pero a día de hoy ya ni se esconde. Ahora se muestra, se exhibe porque ya no hace falta romanticismo para que todo funcione. Este tipo de liberalismo no hace más que aplastar la capacidad de opinión antes incluso de que nadie intente expresarla, ya no digamos en contra. El negocio se impone, el mercado se impone, el individuo da igual. Quien sentencia de esta manera entiende que la opinión del público no cuenta y la suya, vaya usted a saber porqué especie de alquimia medieval, sí. O quizás entiende que no vale ninguna, la suya tampoco, pero aprovecha para darla, dejando claro que la nuestra vale una mierda. Quizás incluso todas las partes legales se hayan puesto de acuerdo en Pantera para permitir llevar a cabo esto, pero incluso así, ¿por qué no podemos dar nuestra opinión? ¿Por qué nuestra opinión es una mierda o puede no importar? ¿Ni siquiera una opinión argumentada, fundamentada y respetuosa ha de tenerse en consideración? Entiendo o parece a todas luces que no. Que lo mejor es callarse y dedicarse a otra cosa. 

Pues señoras y señores lectores, yo soy de los que piensa que efectivamente la opinión de la gente vale una mierda, no porque valga una mierda, sino porque quienes deberían tenerla en consideración se la pasan por el forro de los cojones. Es un vamos a hacerlo y que la gente diga misa. Esto hasta cierto punto es incluso coherente que lo diga quien se va a lucrar de la reunión de Pantera, pero que lo diga un fan o quien se dedica a dar sus opiniones sobre temas como este es incoherente. A eso se le llama tirar piedras contra nuestro propio tejado de libertad de pensamiento y expresión, y ojo la libertad de expresión no es decir lo que te dé la gana sin conocimiento y faltando al respeto. La libertad de expresión incluye el deber de conocer y respetar. O eso o yo vivo un poco en el mundo al revés, cosa que últimamente digo más de lo que debería. 

Pues señoras y señores lectores, nuestra opinión vale una mierda, vamos a hacerlo y que la gente diga misa, pero yo voy a dar la mía y animo a que ustedes den la suya donde consideren oportuno, siempre y cuando alguien quiera escucharla. Lo contrario puede resultar tedioso y asquear al receptor. Mi mierda de opinión, esa que a nadie le interesa a buen seguro, sobre un tema que merece reflexión, porque estoy sinceramente hasta los mismísimos de que se blanqueen reuniones, hologramas, grupos inc, 2.0 o despropósitos de toda clase supuestamente en beneficio y bajo demanda del público, del mercado y la libertad. Bendita libertad, cómo te han profanado.

Yo estoy metido de pleno en el mundo del metal, de bandas y festivales, mis amigos son la mayor parte metaleros y sinceramente nunca he escuchado a nadie reclamar que Pantera volvieran, máxime tras la muerte de los hermanos. Ni Pantera ni prácticamente ninguna banda del planeta en la que haya desaparecido un miembro o dos o tres fundamentales. Es más, en mi entorno la mayor parte de la gente ve una jugada sucia e inclasificable una reunión de esta gente, sean estrellas o no (tienen que serlo para justificarse y vender entradas) bajo el nombre de Pantera. ¿Quién cojones demandaba una reunión de Pantera?

No sé si se nota, pero cada día estoy más en desacuerdo con este tipo de movimientos por su falta absoluta de ética. Antes podía entenderlos. Ahora me parecen simplemente una falta de respeto a la historia de una banda y al fan. Claro que habrá gente que vaya y seguro que se agotarán las entradas, porque al fan lo mueve la nostalgia, pagar por un momento único e irrepetible, por contar que han estado allí, incluso que no mereció la pena, pero pagarán. Es incluso comprensible que la banda o quien sea quieran hacer esto por pasta, única y exclusivamente, pero todo esto encierra una falta de ética brutal.

Este tipo de reuniones, además de saturar el mercado con algo digamos innecesario, e insisto, no demandado por nadie, quitan el lugar de privilegio en los festivales a bandas importantes, con trayectorias intachables y aspiraciones de situarse en ese Olimpo que sólo los años acaban dando en muchos casos. Bandas emergentes de por vida que el mercado decide no colocar nunca arriba y lo peor, medios y fans comiéndose con patatas el discurso de que no hay relevo porque a algunos les interesa. Todos los años reuniones de mierda, con gente pasada de peso y forma, que ejecutan a duras penas, que dan más pena que otra cosa, sustituyendo miembros a medias de giras o cancelando bolos por los más rebuscados motivos. No hay sustitutos, el metal se termina, si no es por estas fórmulas a ver qué hace el metal. ¿Alguien en su sano juicio y conocedor mínimamente del mercado del metal piensa seriamente que se acaba, que no hay relevo? No se acaba no, lo están matando. En España sin ir más lejos ha interesado alimentar hasta la muerte por medios nacidos en los 80 este argumento. Si se nos van Barón, Obús, Rosendo, Los Suaves, Medina, con todos los respetos por estas bandas, esto se acaba. No se acaba, lo matas tú no dando espacio en tus medios a los cientos de bandas que han poblado el panorama desde los 90 hasta el día de hoy y las que entraban en el círculo era pagando y dejándose en el camino riñón y medio. No deseo ningún mal a ninguna de estas bandas antes mencionadas ni a ninguna coetánea repito, sólo pretendo denunciar el aprovechamiento de las leyendas en beneficio propio y las mentiras que se generan alrededor y que en muchos casos se convierten en verdades asumidas por todos porque claro, a nadie le importa una mierda nuestra opinión, pero sí generar una que todos nos traguemos. 

Volviendo al tema, como decía quitan sitio a bandas pero además quitan dinero a bandas porque quien paga por ver esto deja de ver otra cosa en muchos casos, por falta de dinero o por fechas solapadas; impide el relevo generacional; peta el mercado y sienta precedentes nocivos para el futuro, porque termina por valer todo con tal de alimentar las arcas de algunos que después disfrazan de libertad para el público crear reuniones que nadie demanda, para que seamos nosotros supuestamente quienes decidamos si vamos o no. Eso no es libertad. No libertad plena por lo menos. No hay libertad cuando se juega con la pasión, las emociones y los sentimientos. Es una manipulación de la libertad y quien juega a eso lo sabe porque a día de hoy la libertad está tan pervertida que no tiene para nada los límites definidos. La falta de libertad no es sólo que te prohiban. Hay falta de libertad cuando te dirigen sin que te des cuenta y eso es lo que pasa aquí. No hay libertad que se enfrente y venza al poder de la nostalgia, de revivir momentos gloriosos de juventud, de viajar 30 años atrás y volver a sentir lo mismo hace más fuerza en muchos que el mismo sentido común. No hay libertad cuando nuestras emociones y sentimientos nos nublan el sentido. Los ideólogos de estos abortos lo saben. Los promotores de esto lo saben. Juegan con eso. Saben que muy probablemente esto será un éxito a pesar de que los Abbott no están, de que Phil ya no puede cantar melódico más allá de sus esfuerzos guturales en Down, de que se mueve a duras penas en el escenario y Rex con sujetar el bajo cumple porque no se le pide más.

A veces pensamos que nuestros actos no tienen consecuencias, que ir a un concierto como este no hace mal a nadie; que pagar por encima de lo que vale es una vez en la vida; que siempre son los mismos los que están dando por culo. Ir a esto es una forma de perpetuar y consumir música y ese mensaje lo reciben los de arriba. Hacemos esto, la gente paga más de lo que vale, se llena, sin duda volveremos a hacerlo. El holograma lo tumbaron pequeñas acciones conjuntas de muchas personas que tampoco aparentemente tenían consecuencias, véase: no pago ese dinero por ver un holograma. Parece que no tiene importancia pero los de arriba lo reciben. Hacemos esto, la gente no paga, no se llena, no volvemos a hacerlo. Fin del holograma. 

Ojalá que al igual que el fan tumbó el holograma y la aspiración de algunos de que los muertos nunca muriesen por el bien del fan y sus bolsillos, esto se tumbe igualmente y tampoco funcione. Ojalá se terminen de una vez estas comedias. Por el bien de las bandas, del Metal y su salud, por la verdadera libertad de ver y elegir ver una banda sin juegos emocionales, por verla y elegirla por su trabajo y no por su leyenda y por la democracia, por la puta democracia de decir lo que a todos nos dé la santísima gana con respeto y educación, por supuesto, interese a alguien o a nadie. Y por la victoria democrática que encerraría no dar más respaldo a esto, ahorrarnos el dinero, quedarnos en casa o gastar ese dinero en bandas que se estén matando por ser lo que Pantera llegaron a ser, porque lo que yo quiero son más grupos a los que les deje ser o intentar ser al menos, lo que Pantera fueron. No hay más futuro que ese.

© Diario de un Metalhead 2022.  

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