lunes, 6 de junio de 2022

Ha caído Sir Lauren´s. DESVÁN FEST III. Crónica y fotos.


Texto: Julia Martínez-Lombó Testa y Jorge López Novales.
Fotos: Jorge López Novales.

Esta tercera edición del Desván Fest, un festival asturiano que va de la mano de Desván Management, no ha tenido un camino fácil desde su planteamiento inicial. ¿Cuándo ha sido fácil? Por fin, tras muchos cambios marcados por la pandemia, pudo acontecer por fin a finales de este mes de mayo.

La cultura no ha salido indemne de todo lo que ha pasado. Los problemas de la música que nos motiva se han acentuado y no ha ayudado toda esta explosión de oferta de conciertos que vemos cada fin de semana. ¿Hasta qué punto alguien puede ir a un concierto el viernes y otro el sábado en un mismo fin de semana? ¿Hasta qué punto esta oferta puede ajustarse a tus gustos, a tu bolsillo, a tu ocio con la familia o amigos?

Las cancelaciones están al orden del día. Consecuentemente, nadie quiere comprar entradas anticipadas. Si no se venden anticipadas se cancela el concierto... Es una espiral, una lógica muy retorcida.

Los daños no quedan ahí. Las salas se resienten, los promotores sufren, el ánimo de las bandas decae... ¿Hasta que punto se puede arriesgar?

Aquí tenemos una editorial de alguien que nos lee la mente. 

Ha caído Sir Lauren´s. No van a echar abajo el local. Hay un cambio de dirección, de nombre... Nadie sabe lo que van a hacer a partir de ahora, me gustaría dar el beneficio de la duda a la sala como Larry. Pero, ¿qué demonios es Sir Lauren´s? Una sala de conciertos de Asturias, de Oviedo (la capital, con un equipo de futbol que no ha tenido que nadar en el fango para mantener la categoría este año), donde una banda mediana/grande podía actuar o un festival podía desarrollarse en condiciones. La “Sir” es un divertido punto de encuentro para la escena local, como atestiguan algunas extrañas fotos en las redes sociales. A este respecto la despedida de esta noche, iba a ser por todo lo alto.

Larry explica más emotivamente lo que nos ha dado Sir Lauren´s aquí. No creo que seamos exagerados al recalcar el valor de la Sir. Esta noche era el último concierto en esta sala. Eso hacía que el Desván se convirtiera en algo especial. “Corazón de Invierno” de Dünedain, sería lo último que se iba a escuchar en un escenario en el que los aficionados han gozado con la música, redactores y donde los fotógrafos ha podido trabajar con una excelente iluminación. También era la última vez que veríamos la actuación de un guerrero del escenario, Axel, con la banda Monasthyr aunque este sería su último concierto en Asturias.

Parecía que nuevamente los astros se habían alineado contra esta fecha. El Real Madrid jugaba una final de la Champions League. Entiendo que si tu concierto es en Madrid te puedas plantear cambiar fecha o esperar a que acabe el partido. Aquí no debería importar, y así ocurrió. En la parte de atrás había una televisión por si alguien quería echar un vistazo de vez en cuando a la final. Fue una noche con una repuesta aceptable del público a pesar de toda la adversidad.. 

Buenos, vamos al lío. Esta noche se presentaban cuatro bandas con estilos que congeniaban muy bien. Concretemos un poco qué íbamos a escuchar: con Valkyria nos acercamos a un tono más clásico de heavy metal; con Lethargus entraríamos en un metal progresivo macerado con power; Monasthyr defienden un sonido power que lo acerca en algún momento al thrash y, finalmente, Dünedain con un sonido power más puro.

La tres primeras bandas tendría cuarenta y cinco minutos para defender sus temas, mientras que Dünedain contaría con noventa.

Esta noche, el reloj se vio alterado y los conciertos empezaron con casi 40 minutos de retraso. 

Valkyria fue el primer grupo en arrancar. Esta era la primera visita a Asturias de los bilbaínos. Desde el principio transmitían buenas sensaciones. Traían bajo el brazo dos discos editados y tablas en el escenario. 

Esta noche Ander Pena iba a sustituir a Jon Romero. Hizo un buen trabajo.

¿Hubo algún puntual problema técnico? Pues sí, pero se solventa con un solo de batería y se consigue que no se rompa el ritmo del concierto sin generarles mayor problema. Tocaron ocho temas, con los que repasaron ambos discos. Arrancaron, tras la intro instrumental, con sólo de guitarra incluido, con “Clamor Vitae”, en el que no pudimos escuchar los primeros versos por un problema con el micro. Sin mediar apenas pausa presentaron “Tierra Hostil”, para continuar, ahora sí, después de saludar y presentarse, con “Abatido”, un tema en que comienza con un patrón rítmico muy marcado, en el que destaca la línea del bajo. En este tema pudimos ver cómo Yeray y Borja se reparten los solos del tema, teniendo un protagonismo similar. 

Fue, tras el cuarto tema, “Rencor”, cuando los problemas técnicos aumentaron, teniendo que hacer una pequeña pausa para reajustar todo.  Como hemos dicho, tan sólo fue un respiro y continuaron su descarga con “Estandarte”, “Código de Honor”, “Ecos del Mañana” -tema que Yeray (voz y guitarra) aprovecha para presentar a la formación- y, finalmente, “Tus secretos”. 

La banda estuvo bastante bien arropada pues, a pesar de no estar jugando en casa, hicieron que varias personas se desplazasen a Oviedo con el objetivo de escucharles. Al resto supieron llevarnos a su terreno con un selecto menú degustación y dejarnos con ganas de más.

He de reconocer que el primer disco de Lethargus “Origen” no me dijo mucho. Lo compré en su momento y no pasó de unas pocas escuchas. Con los adelantos de su nuevo trabajo “Eclectia” desapareció cualquier reticencia que pudiera tener con su universo, su concepción de la música. Aquello era otra cosa y no sólo por la incorporación de Cesar Ortiz a la voz. El vocalista esta noche demostró una gran presencia en el escenario y un gran despliegue de registros, desde agudos limpios y potentes a unos guturales profundos y desgarrados.

Defienden una imagen en directo que les da una identidad.

Pocas veces he visto a un teclista tan implicado en coros y moverse tanto (quizá a excepción de Santi Novoa). Elena Alonso no estaba relegada en un lado del escenario, alejada de nuestras inquietas cámaras, aunque en algunos momentos se hubiera agradecido que la línea del teclado se oyese un poco más, tal vez una impresión que surge por el lugar que ocupa en el escenario, justo delante de la batería, en una posición casi central, que hace que se perciba su papel como destacado.

Valkyria y Lethargus eran las dos únicas bandas que no habíamos podido ver en directo. De Lethargus no me esperaba que sonaran más potentes que en su disco. El combo de dos guitarras, bajo, teclado, batería... con todos los cambios de ritmo, la complejidad que entraña, fueron muy nítidos en sus siete temas. 

Desde el inicial “Destino Cruel” o “Más de Mil años”. Con “Perdido”, tercer tema en escena de los madrileños y el público ya pegado a la valla, pudimos presenciar cómo César hacía contar coros a capella, o casi a capella, pues conservaban una sencilla base rítmica, a los allí congregados. “Quiero odiarte” es un tema de contrastes en el que se alternan secciones rápidas, en las que la banda está muy activa, con otras en las que baja el ritmo y la intensidad y textura instrumental. En estas partes, digamos más íntimas, la voz se presenta sobre una base de teclado y batería. El discurso melódico se torna oscuro, desgarrado para concluir con unos guturales de gran fuerza que conducen de nuevo al tempo inicial, recuperando las voces de bajo y guitarras. “La noche más oscura” se nos plantea casi como un tema que actúa de puente para conducirnos hacia “A vida o Muerte”, el tema más rápido del set, 176 bmp según sus anotaciones. Es este penúltimo tema en el que plasman todo cuanto tienen, velocidad, buen sonido, guturales impecables, voces limpias, perfecta coordinación entre los distintos instrumentos y un batería limpio, que no abusa del pedal y que da gran protagonismo a los platos. El concierto se nos hace corto, igual que había pasado con Valkyria, pues ya hemos llegado a “Triste Mortal”, tema que cierra su actuación, en el que podemos destacar los solos de Juanjo Alcaraz con sus 7 cuerdas.

Monasthyr salió con todo. La última vez que los vi fue en el Rock Nalón y nunca pensé que tardaría tres años en verlos en un escenario asturiano.

¿Qué podéis esperar de la banda? Desenfreno, músicos muy activos (en una de estas pensaba que Julio, el bajista, se estampa contra algo o alguien), y velocidad. También una interacción muy cercana con su público.

Jorge Sanz tuvo tiempo de ponerse un tanga encima de los pantalones y conseguir algún billete, e incluso acabó jugando con una berenjena. Todo ello tiene el mérito de hacerlo sin perder la compostura profesional. Puede estar a todo.

Hubo un buen repaso de clásicos. “Ángel Vengador” se ha convertido en uno de ellos, además de la obvia “Luna maldita”. Lo que nos trajo coreografías que veríamos por última vez.

El concierto se convirtió en todo un ritual, pues se notaba que Axel se despedía en casa de su banda. Esta despedida arrancó desde el momento en el que pisó el escenario, pues mientras sonaba la intro La Locura, perteneciente a su último disco, “Eterno Linaje” (Maldito Records, 2022), Axel fue abrazando a todos sus compañeros, a su Familiasthyr, necesitaba tiempo para asentarse y prestaba ver la complicidad, principalmente entre Julio y Axel. Todos estos gestos hicieron que no nos resultase larga, la intro, que en realidad lo fue. Tras esto, unas ráfagas de fuegos-bengalas, que hicieron dar un paso atrás, a más de uno de la primera fila y se lanzan, con mucha fuerza, a por “Cómplice de Traición”. “En la Erosión de Mis Lamentos” volvimos a presenciar la complicidad entre Julio y Axel, y es que son muchos años juntos dentro y fuera del escenario. Antes de desgranarnos sus “Seis Infiernos”, el infierno mismo se trasladó a la Sir de manos de los Faltosos, que no dudaron en lanzar al frontman, objetos varios.

Ya entonces pudimos cerciorarnos de que algo le ocurría a Leo, pues desde la batería dejaba ver su descontento y los problemas que parecía tener. Al finalizar la actuación comprobamos lo que nos temíamos por sus gestos, no escuchaba la voz y no le llegaba nada que pudiese utilizar como referencia. Pese a esto hay que reconocer que, en este su primer concierto en tierras asturianas al frente de las baquetas de Monasthyr, estuvo impecable y si no hubiésemos visto sus reacciones para nada hubiésemos sospechado el más mínimo problema. Y es que los problemas continuaron y se agudizaron con “Check in for death” y “Damas de hielo”.

Llegamos así a la recta final del concierto, en la que contarían con varias colaboraciones. Para “Luna Maldita” se suben al escenario los Piratas de Libertalia, a los que, sorpresivamente hasta para la banda se sumaron otros buenos elementos. Tras calmar un poco los ánimos tras el desenfreno anterior, invitan a Carlos (Dünedain), a acompañarles en “Solitario”, tema que sirve para presenciar otro de los momentos más destacados del ritual. Axel había bromeado de que por ser su último concierto nos regalarían una balada (esto es algo incompatible con Monasthyr, así que estaba claro que eso no era lo que iba a suceder), lo que sí nos regalaría es ver cómo el guitarrista cedió el testigo a David Martínez, el ya miembro de la banda, un guitarrista de apenas dieciocho años (tendría que esperar a que el reloj marcase las 0.00 para alcanzar la mayoría de edad) a quién ya veríamos con Monasthyr en el Perversiones de Puerto de Vega. Esta noche interpretaría en Sir Lauren´s los tres últimos temas del set de la banda, el citado “Solitario”, “Eterno Linaje” y “Ángel Vengador”, dejando a todos boquiabiertos con su buen hacer y las tablas y presencia sobre el escenario, pese a ser su primera “actuación de verdad”, sólo precedida del Perversiones. Vimos a tres guitarras conviviendo en el escenario, en un fin de fiesta en la que tan sólo fallaría la segunda descarga de bengalas, que nunca llegaron a conseguir encender.

Pocas veces veremos un episodio en el que un miembro abandona una banda sin comunicados elevados de tono o polémicas y que pueda despedirse y dar paso a su sucesor. Ver a Axel y a David interactuando como si llevaran toda la vida juntos haría que la tristeza se echara a un lado durante unos instantes.

David entra por la puerta grande en Monasthyr, un lugar donde crecerá como guitarrista (no hagas caso a Jorge Sanz, házselo siempre a Javy).

Axel llevado por la emoción tomó elementos de la batería de Leo y los agitó en el aire. A Leo Duarte no le debió hacer mucha gracia el asunto.

Los nuevos temas del disco “Eterno linaje” brillaron en directo, arropados por los ya himnos de la formación.

Fue el turno de Dünedain. Arranca la intro, estamos todos expectantes. Su último trabajo “Memento Mori” es ya de 2019 (el año que visitaron por última vez Asturias). A pesar de la distancia son temas que hay que mover todavía en gira por obvias causas. Dan paso “A un paso del cielo” tras la intro, tema en el que hubo algunos problemas de sonido (los in ears del bajista fallaron, obligándole a deshacerse de ellos).  

Llega el “Viento de la batalla”, “Legado”, “Vuela”... La banda dispara indiscriminadamente temas que se han ganado el derecho a ser clásicos sin bajar un ápice la intensidad. Son quince clásicos de distintas épocas. A los habituales a los directos de Dünedain de los últimos tiempos, no van a verse sorprendidos con su setlist.

En algún momento, Carlos acaba con el bastón de mando, una escobilla del váter, del inspector de baños Vieyu Repuntante. El vocalista la enarbola preguntando qué tipo de persona sería capaz de llevar tal artilugio a un concierto. Por suerte no vio la berenjena que descansaba a los pies de la pedalera de Mariano.

El Público se desgañita con cada nuevo tema. El amplio escenario se queda pequeño para la banda. Carlos imparte un curso de cómo arengar al público. No hizo falta mucho para motivar a los asistentes. Alberto busca el cuerpo a cuerpo con su bajo y Miguel es implacable a la batería.

La dupla Mariano y Tony sonó tan matadora como siempre.

Con “Corazón de Invierno” como ya dijimos llega el final de un ciclo. Toca recoger, echar el cierre a la persiana de la Sir y dejarnos huérfanos.

Sergio Saavedra hizo un gran trabajo con el sonido esta noche. Se solucionaron rápido los puntuales problemas que se fueron planteando.

Nos extendemos con los agradecimientos y dedicatorias de un día tan señalado (no os acostumbréis).

Quiero dedicar esta crónica a la Sala Sir lauren´s, a su gente. A todos los que se han quedado huérfanos de baños de esta Sala que nos ha procurado tantas alegrías.

Agradezco a Iván todos sus desvelos (bastantes cosas tiene ya en la cabeza como para meterse en mil tinglados).  Por supuesto a Lety.

A la organización: al encargado de vallas y de los baños.

A Txefy y al Reverendo... digamos que he tenido la oportunidad de conocerlos más profundamente al igual que a Diañu, el encargado de vallas y René...

A los Piratas de Libertalia por estropear una canción de Monasthyr. Tampoco ayudaron los bramidos de Iván.

A la gente de Heavy Metal Brigade por estar siempre ahí.

A Txen, mi mentor/consejero/amigo por volver a estar cámara en ristre. A su hermana Coral.

A John Man

A Pablo Folgueira Metalcry

A Nacho Keep the Flame

© Diario de un Metalhead 2022.

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