martes, 18 de octubre de 2022

ROAD REPORT: De gira con STEVE VAI por USA. Parte 2.


Dani G. sigue de gira por Estados Unidos formando parte del crew de Steve Vai. El pasado día 10 publicábamos la primera entrega de su relato contando sus aventuras, texto al que puedes acceder aquí si es que te lo perdiste. Ahora vamos con un nuevo capítulo. El segundo.

Texto y fotos: Dani G.

Parte II

Estoy de gira por EEUU con Steve Vai y hay un montón de cosas que contar. Hay muchas de las que no me acordaré. Habrá quien diga que algunas no se pueden contar, porque nuestro siguiente día volvió a ser en Las Vegas, pero esta vez era un día libre.

Aunque nos alojamos en un hotel bastante lujoso de Las Vegas, no estábamos exactamente en lo que todo el mundo conoce como “Las Vegas”. Estábamos aproximadamente a cuarenta minutos del centro de la ciudad. Cuando entramos allí lo vimos claro: calor + piscina = chapuzón. Casi todos bajamos a la piscina y pudimos disfrutar de un buen rato de relax y refrescarnos. Que sí, que hace mucho calor, pero también tengo que decir que aquí tiran de aire acondicionado por demás, hasta el punto que tenemos aire acondicionado en nuestras literas en el bus los americanos siempre lo quieren frío. Cuando me levanto por las mañanas en el autobús y me siento a desayunar tengo que levantar los pies de la altura del suelo porque es por donde sale el aire y está siempre helado. En fin, ellos son así…


Después de un rato de piscina y relax casi nadie estaba muy animado a bajar a Las Vegas, pero mi amigo Phill Rice (técnico de luces) quería pasarse por el casino a probar suerte. No me extraña: unos días antes, cuando terminamos las pruebas en el House of Blues de Las Vegas, se fue a echar unas partidas y el tipo volvió con 12.000$ en el bolsillo. Así que bajamos y dimos unas vueltas por el boulevard hasta que encontramos un sitio donde cenar (nada muy interesante, por cierto). 


La comida aquí es mala tirando a muy mala. Luego nuestros cuerpos de jugador pasaron por hasta cuatro casinos diferentes. Yo no soy jugador, no se me da bien, y tampoco me gusta quemar el dinero. Pero llevaba algunos dólares en el bolsillo y había que probar suerte. Tengo que decir que hubo un momento en que había triplicado mis ganancias, pero el juego es el juego y terminé perdiendo 25$. Ni tan mal. Rice en cambio se fue al hotel con 700$ de más…


Los siguientes días fueron Salt Lake City y Boulder dos sitios estupendos, con un gran escenario y muy bien equipado. Alguna vez nos encontramos con que el personal local no es muy profesional. Se nota sobretodo en lo que llamamos “hands”, que en España vienen a ser los “carga y descarga”: personal que ayuda a la hora de meter y sacar el material en la sala, y que nos echa una mano en el montaje del show. Supongo que hay falta de gente, no hay presupuesto para pagar a alguien profesional, o ambas cosas a la vez. En Salt Lake City por ejemplo a un chico se le cayó uno de mis rack sobre una pierna y el pobre estuvo cojeando todo el día. El caso es que el pobre, aún no estando muy puesto en su trabajo, era el único con ganas de mover el culo. 


Los demás iban de un lado a otro con las manos vacías, se quedaban lejos en alguna esquina hablando, o directamente cogían sus teléfonos para mirar sus redes sociales o lo que fuera…

¡Por cierto! A esta altura nos volvió a coger Dante Frisiello, el técnico de backline de Dave y Philip. No me acordé de contaros que el primer día tuvo una obstrucción intestinal y tuvieron que llevarlo a urgencias y dejarlo allí unos cuántos días. El grande de Julian Vai (hijo de Steve, que nos acompaña en esta gira como asistente) se quedó con él día y noche en el hospital todo ese tiempo como si fuera su propio hermano. Creo que tengo la necesidad de destacar la gran humanidad que hay en la familia Vai.

En Boulder había dos cosas a destacar: un restaurante mejicano nos invitaba a cenar si posteábamos una foto con lo que les pidiéramos para comer, y que la ciudad pertenece a Colorado, donde la marihuana es legal. Así que es fácil encontrar sitios donde puedes comprar desde hierba hasta deliciosas gominolas con THC. Otras bandas con las que había trabajado me habían hablado de la maravilla de esas gominolas. “Te tomas una y te quedas super relajado. Vas a dormir como un tronco”. Quien más y quien menos se comió alguna gominola esos días…

A la mañana siguiente teníamos día libre en Kansas. Suena muy bonito, pero nuestro hotel estaba en medio de la nada. Un área industrial con un Wallmart cerca, un par de restaurantes y poco más… Creo que todos estábamos bastante cansados como para tomarnos un día de relax en el hotel y no echamos de menos el poder visitar algo. Personalmente me levanté con dolor de cabeza que se convirtió al poco rato en una migraña. Por suerte después de un poco de oscuridad en la habitación y unas horas de relax, se me fue todo. Toda la crew nos fuimos a cenar a un sitio llamado “Old Chicago”, una cadena de restaurantes al parecer. Sandwiches, pizza, hamburguesas y pasta: esa es la tónica natural aquí. La comida no fue ninguna maravilla, pero la compañía y la conversación hizo su trabajo bien y pasamos un buen rato.

A la una de la madrugada entrábamos de nuevo en el bus para seguir nuestro camino a Oklahoma. Allí nos esperaba un estupendo teatro donde tendría lugar un show casi sold out. Al terminar, mientras recogíamos todo, nuestro tour manager nos avisó de que fuera del teatro había un tipo borracho con una pistola y que no debíamos salir hasta que él nos avisara. La verdad es que no vi a nadie sorprendido con esto. Cuando estábamos en el bus tuvimos un buen rato de fiesta. Pero no nos engañemos: en este tour las fiestas no son de sexo, drogas y rocanrol, no. Aquí cogemos tarrinas de helado y nos ponemos a contar historias como las abuelitas, porque a Steve es lo que le gusta, y creo que en el fondo a todos los que estamos en esta gira también.


Nos despertamos aparcados frente al House of Blues de Dallas; según mis compañeros este es uno de los House of Blues más grandes de EEUU. Al acceder a la sala lo pude ver claro: es un sitio enorme, con la misma decoración que el otro en el que estuvimos, pero de un formato mayor. En este caso había una capacidad de unas 1200 personas y estábamos rozando el sold out. Todo fue especialmente fácil aquí, sobretodo porque ya es el octavo show y las cosas ya van muy rodadas. En el EVO de hoy había más de 150 personas, así que el pobre de Fire (Fire Vai, hijo de Steve) iba a tope. Él es quien se encarga de organizar el EVO y hace de asistente de Steve también.

En este show teníamos dos invitados especiales. Coincide que Dallas es la ciudad donde viven los chicos de Polyphia, una joven banda de metal progresivo con la que Steve recientemente hizo una colaboración en el tema “Ego Death” (os recomiendo que lo busquéis en Youtube porque mola un montón). Al final de la prueba llegaron Tim y Scott, dos chicos jóvenes muy majos, guitarristas de Polyphia, y Steve les estuvo comentando la idea que tenía para que entraran a colaborar en el tema “Taurus Bulba”, que es el que salen a tocar en el bis. En el concierto funcionó muy bien, y los chicos estaban en su ciudad y todo el mundo se volvió loco cuando salieron. Estuvieron un buen rato improvisando junto a Steve hasta que el maestro marcó la salida y terminaron con una tremenda ovación y todo el mundo en pie. Fue una noche estupenda y la colaboración marcó una diferencia muy grande. Se ve que estos chavales son muy queridos en su ciudad natal.


Un día más amanece y estamos en San Antonio, a punto de entrar en el “Teatro Azteca”. Al subir las persianas del salón del autobús veo un hermoso canal con caminos en ambos lados y me apetece mucho ir a dar una vuelta por él. Un rato después estoy de vuelta y es la hora de acceder al recinto. Das unos pasos dentro y ya sabes por qué le han puesto ese nombre: el sitio parece una pirámide azteca por dentro. Es simplemente espectacular. Hay buen equipo y mucha gente latina trabajando, supongo que porque estamos cerca de la frontera con Méjico. Mientras comenzamos a colocar nuestros racks la crew es muy amable y nos ofrecen tacos: resulta que cuando tienen concierto encargan cuatro o cinco cajas de tacos (cada una de ellas con 10 tacos dentro) para que la crew local y las bandas puedan comer algo. ¡Todo un detalle!. 


Tras montar todo nos esperan unos “sandwiches” en nuestro camerino. Aquí llaman “sandwich” a lo que nosotros llamamos “bocadillo”, solo que aquí es de mucha peor calidad. Unas cajitas con un bocata, una bolsa de patatas y una galleta es lo que tenemos hoy en nuestro menú. Las opciones son comer lo que nos ponen y descansar con el tiempo que nos quede, o salir a comer algo fuera y gastar todo el tiempo. Yo suelo preferir lo primero…

El show de San Antonio va genial. Ya notamos que tenemos el ritmo cogido y va todo sobre ruedas. En 45 minutos yo ya tengo recogido todo mi material y estoy camino de sentarme en el autobús un rato antes de salir a comprobar que mis cosas hayan entrado ya en el trailer. Como siempre, a la 1am salimos dirección a Austin, donde tendremos un nuevo día libre.

Ya en Austin me levanto hacia las 9am y me pongo un café. Aquí no llevan mucho el café de goteo y tenemos un cajón totalmente lleno de cápsulas para la cafetera. Siempre está lleno. Estamos aparcados a 50m del hotel, pero en teoría los accesos suelen ser a las 3pm, y aunque normalmente van dándonos las habitaciones antes de esa hora, en esta ocasión ya nos avisa Carlos de que la mayoría entraremos más cerca de las 3pm. Hacia las 2 del mediodía nuestro tour manager nos avisa de que están a punto de darnos las habitaciones, así que nos vamos al hall del hotel y mientras esperamos tramamos nuestro masterplan para el día: nos iremos en patinete eléctrico a dar una vuelta por la ciudad acabando en una parrilla “super buena” de la ciudad. Nos citamos en la puerta a las 7 y arrancamos en los patinetes. Es la primera vez que subo en uno y definitivamente estaba acojonado. Estos chismes pillan los 35km/h y una hostia en el asfalto a esa velocidad te puede dejar una pupa fina… Por suerte nada salió mal y los 4 Fantásticos (Rice, Dante, Douglas y yo) llegamos a la mítica “BBQ”. Viendo los precios uno se queda un poco de aquella manera. 


Mi plato se compuso de una degustación de Mac & Cheese, un par de jalapeños con cebolla, y una costilla. Grande, pero una sola costilla. ¿Cuánto me clavaron?: 70 pavazos. Le metí un bocado a aquel trozo de carne y estaba rica, pero no vamos a compararlo con El Llagar El Quesu o Tierra Astur porque saldrían perdiendo… Mientras yo miraba aquello con cara de asombro mis compañeros no paraban de repetir cosas como “la mejor barbacoa que he probado en mi vida”, “esta comida me hace sentir orgulloso de mi país” y un sinfín de frases así… Al terminar nos fuimos de vuelta en patinete al hotel, nos tomamos una copa en el bar y subimos a descansar. Había que descansar, porque al día siguiente volvíamos a la gira en esta misma ciudad.

Continuará...

© Diario de un Metalhead 2022.

 

 



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