jueves, 1 de agosto de 2019

WACKEN 2019. Crónica de urgencia de la jornada del Miércoles 31.


Por Larry Runner.

No hay forma de dormir. Los subidones de adrenalina de ayer hacen que nuestros cansados ojos no se lleguen a cerrar. Sé que va a sonar a sobrado, pero quizás ayer miércoles hayamos vivido la noche más importante del metal español en toda su historia. La imagen refleja de forma gráfica lo que trato de expresar con palabras. Son las 6 y media de la mañana.

Cuatro bandas españolas sobre los escenarios de Wacken en el mismo día y dando auténticos bolazos. En eso se resume la jornada de ayer tal y como la vivimos en Diario de un Metalhead. Una jornada histórica, pues por vez primera en 30 años, el festival se detuvo durante una hora.

Sí, al final el tiempo metereológico hizo doblegar la rodilla a Wacken. Fue solo un pequeño chaparrón, nada que ver con lo sufrido años atrás, pero la tormenta venía cargada de aparato eléctrico y a algún responsable le pareció peligroso. Así que una hora de parón a la tarde que trastocó todos los horarios y que despistó a la gente en su inmensa mayoría, perdiéndose muchos a más de una banda, aunque todo siguió el orden, no hubo cancelaciones. Tampoco hay barro.

El parón a nosotros nos pilló frente al Wasteland Stage y con ANGELUS APATRIDA a punto de comenzar su show. Tras una hora de espera regresamos a ver el bolazo de los de Albacete frente a la numerosísima parroquia que se enfrentó al escenario. Escenario al que solemos acudir porque nos encanta el thrash y que juro que jamás había visto a nadie que tocase ahí convocar a tantísima gente.


Por la noche CRISIX repitieron la hazaña de los manchegos. Poner todo patas arriba en el mismo lugar y convocar a una masa de miles de personas que jamás habían visto al grupo y que lo gozaron. El éxito fue total y a buen seguro que Javi Carri fue el que más lo disfrutó surfeando con su batería sobre las cabezas de la parroquia thrasher de Wacken. En la cabecera tenéis la foto, sacada desde el público en una noche de calor y sudor como pocas hemos vivido en el Holstein en estos últimos 15 años. Era la tercera vez que veíamos a los de Igualada en Wacken y lo volvimos a gozar, aunque esta vez lo de pillar baqueta no se nos logró como en las otras dos anteriores.

ALIEN ROCKIN' EXPLOSION se ofrecían a la noche en un Wacken que también a ellos les hará crecer. El grupo está logrando en Alemania lo que aún no se le ha dado en España. Espero que pronto deje de ser así.

Por último, para acabar con los nuestros, DRUNKEN BUDDHA dieron un bolazo en el History Stage que además fue retransmitido en directo por la página de facebook de Wacken Open Air. Este lo gozamos aún más, viviéndolo con el grupo de forma íntima, empujándoles a dar el concierto de su vida. Se metieron al público en el bolsillo e impresionaron a más de un jurado internacional de forma notable por lo que nos vinieron a contar. Alguno realmente entusiasmado venía a preguntar que dónde se podía comprar el disco. Alguno se lo llevó de regalo y emocionado. Es genial ver que un grupo que está empezando logre gustar tanto a gente que no les conocía de nada, solo por su directo. Ya veremos qué pasa con las votaciones, pero desde luego cumplieron con creces.


El resto de la jornada la viví de acá para allá. Disfruté una vez más con GAMA BOMB a los que por circunstancias les he podido ver tres años seguidos en tres países distintos y lo mejor de todo, se acordaban de la noche de Vagos. BURNING WITCHES me decepcionaron bastante, con una alarmante falta de fuerza. APRIL WEEPS tampoco me dijeron nada, es más no me gustaron en absoluto, con una vocalista que desafinaba constantemente. Los rusos KOMA más de lo mismo. Imaginaos, una trío que comienza haciendo thrash pero que luego incorpora una sección de viento y de repente suenan a polka, a grunge y a otras mil historias. Horrible. Todo lo contrario que los polacos VANE, un grupo muy serio que sin duda alguna tiene que dar que hablar en el futuro.

En nuestros planes estaba cerrar la noche con Rose Tattoo, pero el Bullhead no admitía a más gente y, la verdad, tras 12 horas por el festival y 11 kilómetros recorridos según nuestro iPhone, recogimos las velas y nos abandonamos rumbo al hotel.

Hoy, más, pero como dice el Wyoming, mejor no porque es imposible.

Oye, contar todo este rollo me ha dado el sueño. Me vuelvo a la cama.

© Diario de un Metalhead 2019.