📷 Sergio Blanco.
Viernes complicado a nivel de conciertos. Muchos frentes que cubrir y por aquí somos muy pocos dispuestos a currárnoslo.
Novales se pidió antes que nadie lo de Angelus Apatrida, que actuaban en la Tribeca de Oviedo. A la misma hora tocaban Satanic Surfers, bien acompañados en la Estilo, también en Oviedo, y de eso no os vamos a poder hablar. En León estaban nuestros Secta, de los que sí os hablaremos porque Mar Fu se presentó allí en nuestro nombre. Y por último, en nuestra agenda estaba el regreso de Blaze Bayley a Gijón dos años más tarde, tarea que me tocó a mí y que puedo ilustrar gracias a la colaboración de mi amigo Sergio Blanco, con el que me unen 18 Wacken y muchas cosas más que no vienen a cuento.
Hasta Gijón nos desplazamos con el coche lleno de amigos. A bordo, opiniones para todos los gustos y risas durante el viaje. Gijón nos recibió con clima frío, pero aun así con el doble de temperatura: 4 grados en Mieres, 8 en Gijón. Yo bromeaba con ir de chanclas.
Pensábamos que iba a haber poca gente. Sabíamos del llenazo de Angelus Apatrida y que para lo de la Estilo la anticipada superaba casi el medio aforo. No éramos optimistas, pero por una vez la gente no se quedó en el sofá y la Acapulco presentó un aspecto formidable a pesar de las circunstancias y de que al final no hubo telonero alguno.

Palo en ese sentido a la organización. No fueron pocos los que vinieron a mí para pedirme que hiciera de intermediario solicitando a la organización más información sobre eventos de este tipo. Horarios confusos, el supuesto telonero que no apareció y un punto de venta anunciado (la Librería Paradiso) al que no fueron pocos por entradas, para encontrarse con que allí no había tickets físicos. Detalles fáciles de subsanar y que, por tanto, no debieran repetirse.
Recibimos una actuación de primer nivel y un sonido genial, firmado esta vez por un turonés de esos que nos hace sacar pecho de nuestro origen. Gracias Constan Mortera (Constán para Blaze) por tu buen hacer tras la mesa.
El concierto venía anunciado como celebración del 25 aniversario de Silicon Messiah, el debut en solitario de un Blaze Bayley que, tras su expulsión de Maiden, pensó que era mejor montárselo así que regresar a unos Wolfsbane que tardarían aún once años en dar señales de vida.
Algunos tuvimos la suerte de ver aquella gira original de Silicon Messiah. No en vano pasó por Asturias. Blaze aquel año salió de telonero del tour de Helloween y pasó por nuestra tierra, en concreto por una abarrotada Sala Quatro avilesina. Por suerte, yo disfruté una vez más de las canciones del magnífico Silicon Messiah también en un concierto en Castellón. El disco me encantaba por entonces y sigue sonando genial 25 años más tarde. Escuchar los temas de nuevo, harto ya un poco de tanto Blaze cantando solo temas de Maiden, era un excepcional motivo para acudir.

Tengo la edición original del disco, la remasterizada del 15 aniversario con bonus, y el viernes me vine con la reedición en cassette nacida con motivo de esta nueva efeméride de los 25 años. El disco lejos de quedarse lejos en temática creo que es más actual que nunca a nivel de letras.
Pero dejemos de mirar al pasado y vayamos con lo que aconteció el viernes, con una sala llena de gente old school que se las sabía todas y que admira y ama al tío al que Maiden expulsó injustamente para regresar a lo que eran antes de un plumazo con el retorno de su desagradecido vocalista actual.
Comenzó la noche con “Samurai”, de mi disco favorito de Blaze, The Man Who Would Not Die. Fue una simple toma de contacto con la audiencia y el típico tema para chequear todo antes de entrar en lo fuerte de la noche: el repaso completo a Silicon Messiah, casi en orden íntegro (apenas cambiaron un par de temas de posición).
Desde el inicio con “Ghost in the Machine” y “Evolution” sabíamos que el guion venía como esperábamos y que las sorpresas quedarían para el final. Si bien físicamente a Blaze se le ve entrado en carnes, a nivel vocal ni la más mínima queja. Creo que en ese sentido me lo encontré mucho mejor que hace dos años, cuando disfrutamos de él en la misma sala. Todos uniformados, ataviados con pantalones de corte militar negro y camisas sin mangas de Blaze, el grupo sonó toda la noche como una auténtica apisonadora, algo a lo que por desgracia no estamos acostumbrados últimamente. La palabra bolazo se usa con más frecuencia de lo habitual; lo del pasado viernes en la Acapulco lo fue en todos los sentidos. Parece imposible que un bajo, una guitarra y una batería (la de Baja California, teloneros en el resto de la gira) puedan sonar de forma tan gloriosa, además con un atrezzo conformado por una simple lona de fondo.

Las canciones estuvieron acompañadas en todo momento de un auténtico karaoke. La gente se las sabía todas y quien no, sabía chapurrearlas para acompañar. El inglés nunca fue el fuerte de la generación de heavies que más discos ha comprado, pero siempre hemos estado ahí y algunos aguantamos el tirón. El grupo clavaba los temas y nosotros, felices. Como siempre, los discursos de Bayley eran pausados, para que el mensaje calara y nos hiciera llegar ideas como la de luchar por nuestros sueños, como hizo él hace 40 años cuando alguien le dijo que jamás sería un cantante profesional de heavy metal. “The Launch” habla de eso, de la fuerza para continuar peleando en el día a día y de que nadie te diga hasta dónde puedes llegar. Sonó mejor que nunca. Antes nos volvimos locos con “Born as Stranger”, la cabalgada “The Brave”, que fue antes de “The Hunger”… En definitiva, todo Silicon Messiah.
La rutina del S.M. se rompió con “Calling You Home”, que vino precedida de una buena arenga una vez más y del mensaje de lo que significaba sentirse en casa en cada ciudad que les recibe. Fue el espacio para que la trilogía Infinite Entanglement tuviera su lugar.
A partir de ahí, una pequeña traca de versiones que dio comienzo con una “¿Cómo estáis, amigos?” magnífica, solo con Blaze y su mano derecha Christopher Appleton, mano a mano. Blaze agradeció a los fans españoles su apoyo de siempre, llevando la canción de forma cercana a aquella versión que grabó en acústico en su día al lado de Thomas Zwijsen.

“Virus”, “Wrathchild”, la olvidada por Maiden por desgracia “Man on the Edge”, sonando a gloria bendita; “Futureal”, y para acabar una larga “Doctor, Doctor” de UFO, fusionada con el “Emerald” de Thin Lizzy en versión instrumental.
Sin duda, una noche mágica, como pocas se viven a lo largo del año. Y como decía Tomás, tener a un Maiden a dos metros siempre es especial y algo que jamás te podrías imaginar cuando eras un chaval.
Todos nos llevamos algo. Los precios, a 10€ las camisetas y los discos, a 5€ los parches, invitaban a ellos.
Gracias Blaze por existir. Gracias Pachi por traerlo. Gracias Sergio Saavedra y crew de la Sala Acapulco. Gracias Oscar Rilo por la constancia. Gracias Sergio Blanco por las fotos.
© Diario de un Metalhead 2026.









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