lunes, 8 de marzo de 2021

Un tipo entrañable.


Por Alejandro Rochu.

De entrada, quiero agradecer a Larry que me permita debutar en Diario de un Metalhead, y aunque me hubiera gustado que tuviera que ser por otra cosa, y no por el tema que voy a tratar, doy gracias de poder escribir algo sobre una persona que nos marcó en su paso por Oviedo.

Esta madrugada nos ha abandonado Lars Göran Petrov, el maldito cáncer nos lo ha arrebatado antes de tiempo. Creo que todos los que nos consideramos seguidores de Entombed, sabíamos la circunstancia, pero no esperábamos que los acontecimientos se desarrollaran tan rápido y de esta horrible forma, pues hace apenas nueve meses que Lars anunciaba su enfermedad.

No quiero escribir sobre lo obvio, todos sabemos de sobra la influencia que tuvo Lars en la mítica banda sueca, llamada luego Entombed A.D, después de separarse por los problemas que surgieron con el otro miembro legendario de la banda, Alex Hellid. Con Entombed consiguieron transformar el sonido death, y darle aires rock, hardcore, punk, como solo una grandísima banda como ellos puede hacer, llegando a convertir lo que fue el “sonido Estocolmo” en la etiqueta “death n’ roll”.

Pero no quiero hablaros de esto, lo que hoy realmente importan más son las personas, y en eso Lars era otro auténtico exponente. Tuvimos la gran suerte de trabajar con ellos en el Otero Brutal Fest de 2018, y la experiencia fue única e irrepetible. Poca gente puede generar tanta unanimidad en cuanto a todo lo bueno que representas como lo hacía Lars. Hoy por la mañana comentábamos en el grupo de whatsapp de los que hacemos el festival, cómo había sido el paso de Entombed AD por el mismo, y en especial cómo fue el trato con Lars. El resultado fue unánime, era un tío entrañable. Recuerdo como Maxwell ya nos había comentado que el viaje en furgoneta, cuando tuvo que traerlos desde Santander o Bilbao, no recuerdo bien, había sido una experiencia agradable, hablando sin parar con un Lars que no se callaba ni debajo del agua. Ya se veía que había gente de calidad a bordo…personas.

Una vez llegaron al recinto, nos recordaba hoy Tono, como Lars se quedó impactado por el paisaje, pues desde el recinto había una vista espectacular del monte Naranco, una imagen potenciada para nuestra desgracia, por una impresionante tormenta que se estaba formado y dejaba una estampa que fue imposible que Lars pasara por alto, porque él no iba por el mundo pasando de largo, demostraba tener curiosidad y ganas de conocer el sitio donde estaba, cosa rara en estos tiempos entre la mayoría de bandas de nivel.

Parece mentira tener que resaltar que unos músicos, por tener un gran bagaje a sus espaldas y por ser estrellas en el mundo de la música, se comportaron como auténticas personas, y que sin conocerlos de nada nos trataron como familia, pero por desgracia cuando te dedicas a este mundillo te sueles llevar bastantes decepciones al respecto.

Recuerdo el momento en que los llevamos  comer, echándoles un cable para escoger la comida, indicándoles que tenían opción vegana si querían…las carcajadas fueron importantes. Venían con las ideas claras, ellos querían Fabada de primero, carne de segundo y vino, poca broma. No sé si durante el viaje Maxwell les había aleccionado, o si todavía se acordaban de su paso en  2015 por el Mutant Fest de nuestros hermanos de Grao, pero ellos, además de tocar, sabían a lo que venían.

Recordamos la indigestión con la que llegó Lars al recinto antes de tocar… le tocó tirar de digestivo en forma de Vodka, mucho digestivo. Sea como fuere, hicieron uno de los mejores bolos que se recuerdan en el Otero, sonido perfecto, músicos en plena forma y un set-list de caerse la lágrima.

Una vez bajaron del escenario, siguió la cordialidad y los digestivos, pues Lars todavía no estaba recuperado del todo…yo creo que ya se le juntó una indigestión con otra, pero siempre sin perder la sonrisa. Fotos con todos, atenciones para todo el que le requería, y lo mejor de todo, conversaciones que nunca crees que vayas a tener con una persona que acabas de conocer y que se abre, y lo mismo te pregunta cosas sobre tu ciudad, cómo te está hablando de comida,  de salud… sí, de salud, no me digas como acabamos hablando de eso mientras fumamos unos cuantos cigarros en el backstage…bueno, creo que si me acuerdo por qué salió el tema, pero esa es otra historia…

Conocer a gente como Lars te hace reconciliarte con el mundo cuando has vivido malas experiencias con otras bandas, o con otro tipo de “personas”. Gente como él, te demuestra que todavía se puede seguir con el espíritu con el que empezaste en la música, da igual que hayas sido una estrella o no, sigues disfrutando con lo que haces, lo haces bien, y sobre todo usas tu trabajo para lo importante, transmitir valores, conocer mundo y personas de verdad,  y valorar cada minuto como si fuera el último. Hace falta más gente como él.

Que la tierra te sea leve Lars.

Oviedo (Otero Brutal Fest) 2018.

© Diario de un Metalhead 2021.

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