miércoles, 3 de junio de 2026

Al rojo vivo. JELUSICK + NURCRY + KLANGHÖR. OVIEDO, 24.05.2026. Crónica.


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Larry Runner.
📷 Jorge López Novales.

Tarde de domingo sin fútbol en la capital. No había excusas para no acudir a la que será, sin duda, una de las citas del año en la Gong, en un 2026 que nos ha dejado bastante huérfanos de heavy metal hasta el momento en Oviedo, algo que no parece que vaya a mejorar demasiado tras el ya cercano verano.


Tres bandas por delante y una apertura de puertas que tuvo lugar antes de lo habitual en la Gong, a pesar de que hubo un ligero retraso en el comienzo.

Klanghör

Fueron los encargados de abrir la tarde. En un día de sol y calor, muchos optaron por quedarse fuera. La aún desconocida banda comandada por el miembro de Death & Legacy —guitarra y voz solista— no logró conectar con el todavía escaso público, a pesar de los esfuerzos. 

Klanghör

Su progresivo sonó correcto, pero no me llevé ninguna canción para casa. Me gustó mucho el papel de Manuel Pérez Alfonso a la batería y voz.

Nurcry

Volvían a Oviedo y a la Gong. Esta vez presentando su doble IV. Fueron los únicos que contaron con algo de apoyo visual. Su logo ocupaba todo el fondo del escenario.

Nurcry

Mandan en el show los hermanos de pelo Kike Fuentes —excepcional al micro— y el guitarrista Juanjo Alcaraz, salido de aquella cantera inolvidable llamada Sabatan, el equivalente heavy de La Masía culé. Ellos dos atrajeron casi toda mi atención, aunque obviamente no estaban solos.

No sé cómo se las arreglaban para revolverse sobre el escenario de la Gong porque ahora, tras la incorporación de la corista Eva García, a la que no logré escuchar casi en ningún momento desde mi posición, son un septeto. Manu, de Klanghör y Death & Legacy, hizo doblete en una de las guitarras. El jefe, Ángel Gutiérrez, sonreía y se divertía en la sombra, como queriendo no llamar la atención, algo que no podía hacer Jason Mark Simmons castigando los parches desde la batería.

Abrieron intensos con “Perros del Infierno” y el single “La Eternidad”. Conectaron del todo con “Grita”, con un público que empezaba a llenar la sala y que venía con ganas de marcha. “Nuclear Goodbye” fue el momento en inglés y la certificación de que suenan mejor en español y gustan más. “El Muro” no podía faltar. Un tema que ha venido para, en mi opinión, quedarse para siempre. Temazo que me emocionó antes de la traca final con “Cuestión de Rock & Roll” y “Latidos de Pasión”.

Mejor que en su anterior visita.


Jelusick

Demoledor comienzo con “Jaws of Death”. Un tema obligado, imprescindible. Un hit con sabor a Pantera y una de las canciones más fieras del grupo. Una de esas que hacen ganar adeptos y que no sonó todo lo bien que nos habría gustado. “Power to the People” fue la siguiente. Otra descarga trepidante para romper a sudar la banda; nosotros llevábamos rato haciéndolo. El calor fue sofocante en la Gong, algo que, por desgracia, no era ninguna novedad.

Jelusick

Tras unos juegos con el batería y el bajista, “Healer” deja salir el lado más Coverdale de Dino. Sonó gordísima y fue la primera realmente coreada, continuada además con un solo de guitarra que quizá llegara demasiado pronto. “Died” sirvió para cerrar una húmeda primera parte sin desperdicio, sin margen para el respiro.

  

“Follow the Blind Man” sirvió para bajar un tanto las revoluciones. Quedó algo deslucida, y es que el teclado de Dino se encontraba prácticamente de cara a la pared. Fue entonces cuando el vocalista dio voz al público y mostró su descontento por el excesivo calor. Aprovechó también para atarse el pelo.

“Hangman” nos mete en una fase más técnica, quizá menos directa, en la que nos cayeron un solo de bajo y posteriormente uno de batería que fue realmente espectacular, con el doble bombo sonando como una Harley-Davidson.

Agradecí que nos premiaran con “What I Want”, la cual en principio no iba a sonar en esta gira. La canción, que no puedo evitar que me recuerde a la versión más intensa de Mr. Big, fue la mejor de las sorpresas en un repertorio ya suficientemente brillante, sin necesidad de caer en lo fácil. Y es que podrían haber soltado alguna versión, algo que, de suceder, tampoco habría estado fuera de lugar.

“The Great Divide” fue el otro momento “serpentino” para una banda que apenas contó con algunos teclados disparados, ofreciendo un concierto casi totalmente orgánico, algo muy de agradecer.

Dijeron que “Fly High Again” iba a ser la última. Y lo fue. Con ella cerraron una noche en la que vivimos Al Rojo Vivo. ¡Qué calor!

Fue una gran noche y por fin pude poner cara y abrazar a la gran Eva Benito tras años de intercambiar correos en los que siempre compartimos nuestra pasión. Gracias Eva por seguir peleando contra viento y marea y por demostrar que un domingo aparentemente aburrido pueda transformarse en una tarde inolvidable, de esas que nos devuelven el sudor y la emoción de los mejores años. Aquellos que por desgracia hemos dejado atrás. Stay Metal.

© Diario de un Metalhead 2026.

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