lunes, 20 de julio de 2026

Vientos de Cambio. HELLFEST 2026. Clisson, Francia, 18.06.2026. Crónica (1/4).

📝 Alejandro Rochu & Anabel Montes.
📷  Hellfest.

Llegaba otra edición del parque temático del metal y el hardcore en Clisson, Francia. Empezábamos la semana con un calor bien fuerte y viendo con preocupación las predicciones meteorológicas para los días del festival, que auguraban poca tregua frente al calor, aunque parecía que al final no sería tan "heavy" en ese aspecto como el año anterior.


Antes de nada, quería hacer mención al Le Off, el minifesti que se organiza el lunes y el martes en el párking del supermercado para ir calentando motores de lo que está por venir. No deja de sorprenderme la magnitud del Hellfest y que, gracias a él, el propio supermercado se transforme radicalmente, tanto para organizar un festival gratuito alternativo como para recibir a miles y miles de personas que desvalijan las estanterías, escuchar a la gente aullando como monos enjaulados mientras llenan las cestas de la compra y, lo más importante, traer el ansiado hielo que nos salva la vida cada año, dado que normalmente no tienen... ¡¿QUE ALGUIEN ME EXPLIQUE POR QUÉ?!

En este "minifesti", que tampoco es tan mini, llevan grupos pequeños, siempre franceses, para darles visibilidad, y terminan cada día con una o dos bandas de versiones que acaban poniendo todo patas arriba, dado que a esas horas la gente ya va como piojos en muchos casos. Cuentan con dos escenarios que suenan sin parar desde las 11:00 hasta las 21:00, aproximadamente.

Por mencionar alguno de ellos, Cartoon Machine, que hacía versiones ska-punk de películas y series de dibujos animados de la época millennial. Resultaba divertido ver cómo prácticamente todo el mundo cantaba las canciones (cada uno en su idioma, obviamente, ya que el francés no es lo nuestro). Otra cosa digna de mención es ver cómo promocionan la cantera con actividades como el taller "Tu primer crowdsurfing" para jóvenes criaturas y adolescentes.

Pasada la frikada llegaron, para terminar el festival, In Your Face, con versiones de System Of A Down, que ayudaron a meternos bien en materia y consiguieron que todo el público se pusiera a saltar y cantar como si los propios SOAD estuvieran allí; ojalá los rumores se cumplan y los tengamos para el XX aniversario del año que viene.

¡Qué buen miércoles! Tocaba ir a recoger la pulsera del Hellfest y, de paso, ver la estatua en honor de Ozzy Osbourne que han colocado en la entrada de la "Hell City", y que no gustó en exceso entre los integrantes de nuestra expedición, que, como estos últimos años, sigue fuera de control, con cerca de veinte locos a los que les encanta ir a Clisson a empezar el verano de la mejor manera posible, rodeados de buena música y de grandes amigos. ¡Qué ganas teníamos de que empezara ya!

Arrancamos, pues, el jueves, primer día de festival y con un calor de mil demonios. Aún recordamos la edición del año pasado y empezamos a temer que ocurriera lo mismo y no fuéramos capaces de ver a algunos grupos a causa del calor. Pero aún es el primer día y las fuerzas sobran, ¡así que ducha, ropa, caminito de tierra y pa' dentro!

SATANIC SURFERS (Rochu)

Mientras que la compañera Anabel optaba por verlos desde la distancia, el resto de la crew nos acercamos a posiciones delanteras, aprovechando que se podía llegar sin problemas. En la WARZONE a veces los accesos se ponen un poco imposibles, con lo que no íbamos a desaprovechar cada concierto en el que fuera cómodo disfrutarlo.

Conciertazo de los suecos con todas las letras. La banda del gran Rodrigo Alfaro hizo una exhibición de punk rock, como ya hiciera en su gira por salas en España este invierno. A pesar de no disponer de muchísimo tiempo, este concierto nos supo a mucho. Para nuestra sorpresa, el sonido empezó poderoso y con mucha presencia, cosa que no es fácil de disfrutar en la WARZONE, sobre todo en los grupos de primera hora de la tarde. El setlist estuvo basado casi en su totalidad en su mítico Hero of Our Time y en su último LP hasta la fecha, Back from Hell. Buen chute de energía para comenzar.


ELDER (Rochu)

Nos movimos al VALLEY para hacer tiempo hasta el siguiente bolo en la WARZONE y así poder ver un ratito a Elder, la poderosa banda de Boston que navega entre el doom, el stoner y casi el progresivo. La media hora que pudimos disfrutar fue otra auténtica sorpresa, pues continuaba el buen sonido y vimos la solidez de otra banda curtida en mil batallas. Ultratécnicos, pero con un gusto y un groove que hacen que menees el cuello sin parar. Una banda para centrarte en sus compases y viajar con el cerebro a cualquier parte. Nos gustaron mucho.

Elder

SHELTER (Anabel y Rochu)

Volvíamos al escenario de la WARZONE, donde estaba el inmenso Ray Cappo haciendo un cántico espiritual mientras deslizaba entre sus dedos las cuentas del japa mala. Minutos después, retumbó una batería impecable, recordando que la potencia del New York hardcore y los mensajes positivos siempre fueron de la mano. Muchos discursos sobre que el mundo es, básicamente, una mierda, porque la gente habla mucho y escucha poco, dieron entrada a temazos como Empathy.

Con ese aire krishnacore, mezclando riffs de guitarra y hippismos varios, siguió el concierto, dando un soplo de aire fresco a la testosterona que muchas veces desprende este estilo y que es tan característica de este escenario. Sorprende que no hubiera más público, tanto en este concierto como en el de Satanic, pero no vamos a negar que, con ese calor, se agradecía enormemente. En cuanto al sonido, estuvo muy bien; creo que un pelín por debajo del de los suecos, pero notable igualmente.


RIVERS OF NIHIL (Anabel y Rochu)

Primera animalada del festival. Los de Pennsylvania llevaron su death metal progresivo a un ALTAR STAGE que retumbó a lo grande. Un sonido impecable, donde brillaba cada detalle y donde la técnica plasmada por los músicos no dio respiro alguno durante todo el concierto.

Las canciones a dos voces de su último disco —melódica y gutural—, esa ferocidad violenta del death, una batería asesina que te atravesaba y el colofón de un saxofón, poco habitual en estilos como este, pero que demostró tener perfectamente su cabida, hicieron que el público respondiera como merecen. Hubo una mezcla entre quienes disfrutaban de los pits más salvajes y quienes optaban por paladear su música un poco más atrás.

Grupo muy curioso que, una vez descubierto, seguiremos más en profundidad, pues merece mucho la pena. Como apunte, no seré yo quien dé lecciones sobre cómo hacer crowdsurfing y esas cosas, pero solo quería decir que, si estás encima de la gente y te doblas, te pegas el hostión de tu vida, como el que se pegó un chavalín pelirrojo —otro rochu, otro—.


BORKNAGAR (Anabel)

Primer concierto en el TEMPLE STAGE para ver a los noruegos Borknagar, con ese estilo tan difícil de definir que mezcla black metal, algo de death, toques progresivos y muchas voces limpias envueltas en una atmósfera única.

Durante las primeras canciones el sonido era muy limpio, pero le faltaba potencia… Era como si se perdiera en las primeras filas, y a quienes estábamos un poco más atrás o hacia un lado nos llegaba descafeinado. Por desgracia, así sonó The Fire That Burns, uno de esos temas por los que vienes a ver a esta gran banda.

Poco a poco todo fue mejorando y ya pudimos disfrutar de ese juego de sonidos entre lo melódico y lo furioso que esta peculiar banda despliega siempre sobre el escenario. El juego a tres voces es único y sonó guapísimo: There Are Voices In My Head fue un himno coreado por la inmensa mayoría de la gente que abarrotábamos el Temple. Primeros conciertos en el Temple y ya tengo la sonrisa demoníaca: MODO ON.

DEEP PURPLE / LAGWAGON (Rochu)

Ante este maldito solape no me quedaba otra que dividir mi tiempo, pues, por un lado, tenía que ver por primera vez a Deep Purple, banda legendaria que, si bien no está entre mis favoritas de la época clásica del rock de la que nació el heavy metal, no deja de ser una de las grandes leyendas de todo esto que nos apasiona. Y, por otro, a Lagwagon, que ya llevaba un tiempo sin verlos y siempre son diversión asegurada, además de una banda cojonuda en lo musical.

Deep Purple me dejó gratamente impresionado, pues, si están a este nivel con ochenta años, en sus tiempos tuvieron que ser la rehostia. La voz de Gillan aguanta muy bien a pesar de la edad y tiene una presencia sobre el escenario que te dice que ahí arriba está alguien que ha vivido cincuenta vidas más que un mortal normal como nosotros. Lo curioso es que no se le ve para nada quemado a sus ochenta añazos. Paice y Glover le dan una dimensión inconfundible a su música desde la base rítmica, y es que hay algo en su sonido que los hace únicos. Muy buen sonido y gran show en la media hora que pude disfrutarlos.

En la WARZONE me esperaba la última media hora de Lagwagon y, sorprendentemente, el acceso volvía a estar despejado y con menos público del que suele haber en este escenario, más aún tratándose de una banda de referencia del punk rock como los estadounidenses. Pues nada, mejor que mejor: más espacio para disfrutar de estas leyendas. Y es que tenemos sobre el escenario a gran parte de lo que fue RKL, y eso es sinónimo de velocidad y calidad técnica a raudales. El sonido siguió en la línea de Shelter: buena calidad, quizá no toda la pegada que podría haber tenido, pero la suficiente para motivarte y echar unos buenos bailes en el pit. A estas alturas nunca pensé que la referencia sonora del día seguiría siendo Satanic Surfers… En fin. Como era de esperar, le metieron un buen repaso a Hoss, el que para muchos es su disco más icónico, aunque también mola ver cómo, al menos, tocan un tema de cada uno de sus discos editados, dando cabida a todas sus etapas. Buen concierto de los californianos.

UNCLE ACID AND THE DEADBEATS (Anabel)

Segundo mareíto del día mientras caminaba por el bosque, así que, como buena viejoven y tras hacer parada en el Green Corner, nunca viene mal cenar con banda sonora. No conocía mucho a esta banda, pero entre el virtuosismo de su rock psicodélico y el sonidazo que se estaban currando los técnicos en el escenario Valley, quedó un concierto bien majo. Fue un gran descubrimiento esta banda británica de stoner y doom. Escucharé más de ellos.


THE HALO EFFECT (Rochu)

A pesar de que la banda tiene solo seis años de vida (cuatro si le quitas la pandemia), iba a ser la tercera vez que veía a esta formación sueca nacida de las ascuas de In Flames y Dark Tranquillity. Como buen amante de los TRUE IN FLAMES (pre-Reroute to Remain), me ilusionó la vuelta de Strömblad y, más aún, acompañado de Stanne a la voz. Siendo sincero, me esperaba más de sus discos; aunque me gustan, que quede claro, hay demasiados temas que me dicen menos de lo que esperaba con el genio que hay detrás de las composiciones.

En directo tampoco había vivido dos conciertos que fueran para el recuerdo, con lo que acudía un poco entre la ilusión de que eso cambiara y la incertidumbre. Debo decir que el grupo empieza a coger forma y consistencia sobre el escenario. Tuvieron un gran sonido, y eso que el nivel estaba alto con Rivers of Nihil y con quienes cerrarían el día en el Altar, pero no desentonaron en absoluto. El más puro sonido de Gotemburgo: rápido, técnico, folclórico y capaz de hacer que la gente machacara sus air guitars a tope, además de provocar unos buenos pits en la carpa. Esta vez sí, Jesper; así da gusto. Repartieron el setlist con seis temas de cada disco y no recurrieron a canciones de las bandas que les hicieron grandes, en un ejercicio de coherencia y honestidad. Bien por ellos.


SKÁLD (Anabel)

Ya empiezo a ponerme intensita, pero es uno de los grupos que tenía ganas de ver en directo. Skáld es uno de esos grupos que no son un concierto, sino un ritual chamánico. Empezamos bien con la canción «Ođinn». Enérgicos tambores rítmicos, cánticos en Old Norse, sonido de cuernos y una ambientación vikinga que te llevan a otros lugares y tiempos, ¡y hasta a querer conquistar cosas!

No hacen falta guitarras ni baterías amplificadas para sonar agresivos y potentes; la mezcla de voces, entre la ruda y gutural (la masculina) y la dulce, melodiosa, pero también poderosa (la femenina), se funde en plena armonía hasta que entran los coros guerreros. Cuando suena el temazo «Rún» (u «O Valhalla»), la atmósfera termina de estallar y el público lo da todo. Skáld es uno de esos grupos que recomiendo ver a cualquier persona, aunque no los escuche en casa o no sea su estilo preferido, porque es uno de esos conciertos atípicos que son mucho más que una actuación musical.


HOMENAJE A OZZY (Rochu)

Justo al acabar Alice Cooper tuvo lugar el homenaje a Ozzy Osbourne (foto de cabecera). En el Hellfest estas cosas son innegociables y, cuando fallece una leyenda del rock, se le rinde pleitesía como se merece.

Vídeos en las pantallas, fuegos artificiales y esculturas (aunque la de este año no esté al nivel de otras, para nuestro gusto). Incluso la presencia de su viuda estaba prevista, pero, por problemas de última hora, Sharon no pudo asistir. Que la tierra te sea leve, Ozzy. Hasta siempre, leyenda.

IGORRR (Anabel)

¡¡¡Solo puedo decir: UFFFFFF!!!

Pero qué pedazo de grupo y qué pedazo de concierto se marcaron los franceses en el escenario Altar. Imposible de definir: música barroca, operística, death metal, electrónica y una mezcla de las voces guturales de JB Le Bail con la de la mezzosoprano Gerda Giuchi.

Una apisonadora que sonó espectacular. Mis dieces para la mesa de sonido, porque vaya barbaridad ecualizar a un grupo así y conseguir que suene de una forma tan increíble. El Altar estaba abarrotado mucho más allá del final de la carpa, y no era para menos. ¡Menudo festival de energía ecléctica y desbordante! Si la cosa seguía así, se veía venir un dolor de cuello intenso, porque ¡menudo primer día estaba siendo!

SOCIAL DISTORTION (Anabel y Rochu)

Obviamente no podíamos perdernos el concierto de Social Distortion en la WARZONE. Ver a un referente de nuestra juventud como Mike Ness, que a sus 64 años sigue rezumando ese estilazo de tipo duro con corazoncito, era inevitable.

A estas alturas ya empiezo a pensar mucho en el motivo de la falta de público en el acceso a la WARZONE, pues una vez más conseguimos entrar sin problemas a esta parte del recinto, donde suele haber un importante cuello de botella, sobre todo cuando va a actuar el cabeza de cartel del día. La tónica general se mantuvo durante todo el fin de semana, así que quiero pensar que no es fruto de la casualidad por el orden de las bandas en los distintos escenarios, sino que alguien en la dirección del festival ha reflexionado y ha entendido que el camino no podía ser el de los últimos años, cuando moverse por algunas zonas se estaba convirtiendo en una auténtica tortura.

Volviendo al concierto, ni que decir tiene que fue una pasada ver a todo el mundo coreando clasicazos como «Reach for the Sky» o «Story of My Life», con los brazos en alto y una gran sonrisa en la cara. El sonido fue limpio y contenido; con Social Distortion no hace falta mucho más. Temazos, muchos recuerdos, la noche, fuego por todas partes, la noria y nosotros girando... Fue un concierto muy, muy bonito.

continuará ...

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