📷 Jorge López Novales.
El cansancio pesaba en las piernas para la última jornada. Jorge madrugó para estar presente en la actuación de Hamlet.
Arrancamos la jornada con Hamlet en el escenario principal. Da igual sala, festival… van con todo. La intro de “Misirlou” ya nos pone en guardia. Siguen inmersos en su Inmortal Tour 2025-2026, englobado en su gira veraniega.
Dieron un golpe de autoridad y nunca fallan.
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| Hamlet |
Stellvris me sorprendió en el Ritual con juventud y ganas. Los checos consiguen un sonido muy potente al mezclar metalcore/nu metal con un aderezo melódico y electrónico. Cada tema es un puñetazo en la cara.
Nicol Hofman ya buscó a sus fans fuera del escenario durante el tercer tema.
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| Stellvris |
En el main ya había bastante gente para ver a Imminence. Divertidos. Mezclan metalcore y metal alternativo y sacan de ahí algo brutal con melodía clásica. Es curioso ver a Eddie Berg, su vocalista, repartiendo caña con su violín.
No me disgustaron del todo: eran originales.
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| Inminence |
Los estatales Todo Mal en el ritual introdujeron un cambio de ritmo necesario. Meten un space rock y progresivo. No habrían desentonado en el Desert Stage. Lo digo hablando de la calidad de la banda y de todas las bandas que pasaron por allí.
A alguno lo pilló desprevenido.
Os dejo con Larry.
Comencé mi jornada en el Desert con The Gems, el cuarteto mixto nacido de las cenizas de las ex-Thundermother. Una banda fundada apenas en 2023, pero que arrancó con estrella, ya que forman parte de Napalm Records, casi nada.
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| The Gems |
Recibimos lo esperado: una buena dosis de hard rock con el sol a la espalda y con una Guernica Mancini que intentó expresarse en castellano, aunque no siempre lo consiguió del todo. Fenomenal Mona Lindgren a la guitarra. Atraparon a todos los presentes tirando de actitud y de buenas canciones. Temas para tararear como "Clout Chaser" —una canción muy Joan Jett—, el hit "Like a Phoenix" o la propia "Live and Let Go" seducen a cualquiera que ame el género. Muy buen concierto.
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| The Gems |
Sonido muy de Resurrection. Fusionan la electrónica con el metal moderno, con mucho peso de la primera, y es que, si bien la sección rítmica sonaba muy potente, la guitarra de Francesca Mancini a veces parecía difuminarse cuando entraban las partes grabadas. Mientras tanto, Melissa Bruschi, la vocalista, exhibía registros muy variados, sin parar de moverse y brillando con luz propia. Me dio la impresión de que eran muy pocos quienes realmente les conocían, pero creo que gustaron bastante. A mí, no demasiado, la verdad.
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| Hand of Juno |
Llegaba el primer plato fuerte de la velada. P.O.D. se presentaron con la banda sonora de Por un puñado de dólares como introducción. Confieso no haber sido nunca fan de la banda. Lo del chándal metal nunca fue lo mío, pero el arranque con la mítica "Boom" fue todo un acierto para hacer que me quedara. Acudes pensando que no vas a conocer ninguna canción o que ni siquiera las recordarás y, de repente, boom, te llevas la sorpresa y acabas moviendo el culo. "Rock the Party (Off the Hook)" complementó un inicio genial. Que nunca haya sido seguidor de la banda no quiere decir que el metal mezclado con hip hop me disguste; de hecho, me encanta, aunque en aquella época yo adoraba a Black & White. El "Don't Know Yet" sigue sonando en mi reproductor hoy en día, y mira que ha llovido.
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| P.O.D. |
La conexión fue inmediata y permanente. Sus ritmos pegadizos te animan y hacen que te muevas de forma casi inconsciente, con un Sonny Sandoval increíble tanto en la voz como ejerciendo de frontman de una banda extraordinaria, firmando un concierto más que efectivo en el que no faltó su habitual homenaje a The Beatles con "Don't Let Me Down", único tema no rapeado. Me pregunto si alguna vez alguien más se acordó de los de Liverpool en el festival. Hubo un par de sustos con la PA, pues el sonido se fue dos veces durante unos segundos, pero la banda no se detuvo.
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| P.O.D. |
Conciertazo de un grupo que es toda una llamada a la resistencia frente a las adversidades de la vida. Temas como "Satellite" o la sentida "Southtown" —dedicada a su ciudad, San Diego, la hermana pobre de California— creo que ganan en directo. Dedicaron "Sleeping Awake" a alguien a quien las cámaras enfocaron entre el público y que lucía emocionado, aunque no me enteré bien del motivo por culpa de unos charlatanes que tenía detrás. Qué puta manía de molestar hablando sin parar. Si no te interesa, lárgate, pero no molestes, pedazo de imbécil. Me gustaron mucho los Stryper del nu metal. Crearon una atmósfera muy guapa, con el wey Marcos Curiel a la guitarra, que la rasga que no veas. Te gusten más o menos, son una bandaza de leyenda. Por eso siguen ahí.
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| Distant |
Con todo montado, Distant, sentados en la tarima de la batería, disfrutaban del final del show de P.O.D. Muy chula la puesta en escena para esta banda de deathcore que no consiguió seducirme; más bien todo lo contrario. Mucha potencia, pero con un sonido muy repetitivo y descontrolado que, como dirían los de Pirelli, no sirve de nada. Potentes, pero lineales. Me aburrieron pronto.
He visto a Mastodon más veces de las que quisiera. Siguen sin atraparme. Me gustan durante un rato, pero enseguida me aburren. Alguno pondrá el grito en el cielo por esta confesión, pero es lo que hay. No aguanto más de quince minutos de stoner, se llame como se llame la banda y por muy mítica que sea. Quizá, dentro de ese palo, hace años todavía soportaba un poco más a Spiritual Beggars, y para de contar. Creo que con el stoner no hay término medio: o te encanta o pasas de él. Yo soy de los segundos. Eso no quiere decir que no reconozca que los norteamericanos sean una banda enorme y posean un directo increíble, con una música que fusiona potencia y virtuosismo, con momentos muy progresivos, aunque emocionalmente me aporte bastante poco en comparación con otros grupos. Congregaron a muchísimo público, pero en cuanto te alejabas de las primeras filas veías que eran realmente pocos los que estaban prestando atención de verdad. Mucho gallinero.
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| Dogma |
De vuelta al Ritual, Dogma colgaban los hábitos para ataviarse con los colores de la selección española de fútbol, inmersa en pleno Mundial.
Su concierto fusionó temas de su álbum debut con los sencillos posteriores, ya disponibles en todas las plataformas de streaming. No faltó a la cita la versión de Madonna, "Like a Prayer", que, por cierto, cantó muchísima gente. A estas alturas de la película, todo el mundo sabe que ha habido una importante polémica alrededor de la banda, con la salida de casi todo su anterior line-up y la llegada de nuevas componentes que adoptan las diferentes personalidades que se esconden tras el corpse paint que lucen. Difícil no distinguir a la enérgica Marisol Rodríguez al bajo; sus rasgos latinos la delatan. Arrancaron con el hit "Forbidden Zone" y nos atraparon con "Carnal Liberation". Grandes canciones de su disco debut se mezclan con nuevos temas como el resultón tango de "Banned", en un concierto que se convierte en un auténtico espectáculo gracias a unas canciones extraordinarias tras las cuales, sí, hay un equipo de productores, algo que poco importa cuando tienes delante a cinco mujeres que lo hacen realmente bien. Todo un show, con momentos que recuerdan mucho a Ghost, como "Father I Have Sinned", y con la sorpresa de ese tema instrumental aún inédito.
Y de las monjas, al reverendo.
Marilyn Manson era, sin duda alguna, la gran estrella del sábado, tanto por posición en el cartel como por derecho propio, por trayectoria y por impacto musical.
El Main Stage volvió a llenarse, aunque bien es verdad que con una audiencia dividida entre fans y curiosos molestos, de esos que van a hacerse la foto y a charlar. Mucho charlatán, demasiado. Una vez más...
Era la tercera vez que veía al reverendo y, de las tres, fue la que más me gustó. Lo vi con mejor disposición, menos apático, en mejor estado de forma y con el mejor repertorio que le haya disfrutado nunca. Un set que fue claramente de menos a más y que acabó con una traca final espectacular.
Vi una banda muy renovada en lo estético, en un concierto donde no faltaron las imprescindibles.
"Disposable Teens" sirvió para entrar en calor y me puso in the air, haciéndome pensar que, tras su actuación, acudiría a agotar el saldo de la pulsera cashless, porque nada iba a seducirme ya más que su concierto. Y eso que apenas estaba empezando el show de uno de los iconos fundamentales del metal de los noventa.
Adiós a los llamamientos a la movilización y al desenfreno. Lo de Manson es una auténtica liturgia y la gente entra en trance con cada hit. "The Love Song", "Exit Wound" —interpretada en directo por primera vez— y "The Dope Show" son buena muestra de ello.
La esperada "Sweet Dreams (Are Made of This)" nos hizo flotar justo antes de la traca final, que llegó con "(s)AINT", mi favorita, "mOBSCENE" —la de veces que la he escuchado estos días en casa— y el cierre con "The Beautiful People".
Pensé que ya se había acabado todo. Personalmente, no esperaba más tras verle en zancos y con esos temazos que parecían decirnos adiós, pero volvió.
Y lo hizo a lo grande, con "Tourniquet" y cerrando con "Personal Jesus", un tema que para nada esperaba, ya que parece ser que el cover de Depeche Mode no sonaba en directo desde 2017. Así que fue un final rotundo para una figura clave del metal de los noventa y uno de esos nombres que, sin duda, engrandecen el currículo de cualquier festival.
Fue una jornada memorable, con el reverendo M. Manson, las monjas de Dogma y el metal cristiano de P.O.D. Casi nada.
Sin duda alguna, su contratación fue un acierto. Y yo, tras tamaña exhibición, no pensaba más que en abandonar el recinto. Lo que viniera después me importaba poco. Quería acabar mi Resu 2026 por todo lo alto, y así fue. El año que viene, quizá haya más. Mejor, creo que imposible.
Gracias a mis compañeros de fatigas y a toda la gente que se acercó a saludarme. Es genial sentirse tan querido. Lo bien que se siente uno rodeado de tanto gallego y de tanto vasco, además de los suyos, claro. Un saludo especial a los amigos de Guitar Calavera y el mayor de los abrazos para mis compañeros Sergio Blanco y Jorge López Novales. Sin ellos no habría sido posible. Gracias a Carmen y Nando por su ayuda para encontrar cobijo.
¡Viveiro on Fire!
Fin.
© Diario de un Metalhead 2026.


















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