📷 Hellfest.
Penúltima jornada de esta edición del festival más importante del arranque estival. El tiempo nos iba a seguir dando un poco de tregua, manteniéndose las temperaturas en los treinta y un grados aproximadamente, apenas un grado o dos más que el viernes, y una broma al lado de los treinta y cinco del jueves.
Parece un chiste, pero cuando llevas seis días de furgoneta, y el día anterior has tenido casi treinta y seis grados, todo pequeño cambio se nota para bien y para mal. De todas maneras nos fue imposible entrar al recinto antes de las cuatro y media, con lo que nos perdimos dos conciertos a los que teníamos muchas ganas, los daneses Cabal y sobre todo a Gatecreeper, la banda de Phoenix que lleva una escalada tremenda para convertirse en un referente mundial, con su tremendo crossover death/thrash… MALDITAS TEMPERATURAS!!!
CRISIX/THRASH TALK (Anabel y Rochu)
De la que entramos pudimos ver la segunda mitad del concierto de Crisix en el main 2. Qué gusto verles triunfar tanto por estas tierras de nuevo. Tuvieron bastante afluencia de público pese al calor y a la hora, y por lo que vimos ya tienen una legión fieles de seguidores en el país vecino. Hicieron un repaso a todas sus etapas en los cuarenta minutos escasos de actuación, y terminaron poniendo patas arriba todo con Ultra- thrash, pero sobre todo con su polémico single Fast music, que dirán lo que quieran los puristas, pero sonó como un cañón y puso a bailar a todo el mundo. Para este tema tuvieron la compañía de Flymeon y Downterra en el escenario. Qué bien tener de vuelta a los de Igualada. Salimos corriendo a la Warzone, que nos esperaban los TrashTalk.
Otro de los grupos que tenía (Anabel) infinitas ganas de ver, pues también los escuchaba muchísimo mi yo jovencita. Me esperaba que los californianos dieran una locura de concierto y no decepcionaron. Dieron una lección de hardcore/powerviolence implacable y enérgico, de ese que te deja exhausta pero con una sonrisa en la cara. Canciones muy rápidas como “Fyra/Worthless nights”, “Destroy”, “Walking Disease” destrozaron la Warzone con un sonido impecable para semejante caos. Circle pits que apenas pararon durante todo el show, y con cubo de basura incluido por encima de las cabezas, que el cantante, showman y líder claro de la banda, Lee Spielman, aprovechó para subirse a él y dirigir todo el cotarro desde ahí durante un par de canciones, un auténtico macarra. Crowdsurfing masivo y la mirada implacable del frontman, que literalmente obligó a todo el mundo a ponerse de cuclillas hasta que básicamente a él le dio la gana. Está como una cabra, lo demostró con creces y el público respondió con la misma energía. Aunque no solo él, también el mítico Garrett Stevenson bajó al suelo y se subió encima del público a tocar la guitarra. Está claro que Trash Talk no son solo temazos, sino actitud. Que ganas de volver a verlos en el Sonic Blast en unos días. Destacar que el cantante de Combust, que habían tocado también en la Warzone esa misma mañana, salió a cantar con los de Sacramento. Brutal.
GUILT TRIP (Anabel y Rochu)
La noticia de la cancelación de los hermanos Cavalera (que hacían su gira homenaje al Chaos A.D.), por culpa de un accidente de carretera, precisamente de camino al Hellfest, nos cayó como un jarro de agua fría. Cuando hay tanta gente esperando un concierto tan mítico es difícil encontrar una banda que cubra ese hueco emocionalmente, pero cuando además es de un día para otro la misión se convierte en casi imposible. Esa papeleta recayó en los británicos, pudiendo tocar en el Mainstage 2 por primera vez en Clisson, y que no se dejaron amedrentar por la presión y dieron un bolazo. El cantante Jay Valentine estuvo más que a la altura de ese escenario, dándolo absolutamente todo junto con sus compañeros, y con mención especial a Lily Kilcoyne al bajo, que lo petó con su increíble energía. Tuvieron un muy buen sonido para haber sido todo planeado tan de repente, y el público respondió con mucho movimiento y con tremendos circle pits. En mi opinión (Rochu), es una banda para la Warzone, como cuando vinieron otro año, pero hay que reconocer que consiguieron enganchar con el público desde todo un Mainstage del Hellfest, y eso tiene un mérito enorme. Como el mismo grupo dijo después de la actuación: “Con solo dos horas de sueño, una furgoneta averiada y tres horas por delante hasta nuestra actuación, lo conseguimos, y vosotros nos disteis todo lo que siempre habíamos soñado”, bravo Guiltrip.
ORANSSI PAZUZU (Anabel)
Primera vez que veía a los finlandeses a los cuales no sé muy bien como describir, pues parecen hacer un black metal psicodélico, que fusiona el metal extremo con ritmos hipnóticos, temáticas espaciales y oscuras pesadillas. Sonido muy denso de guitarras distorsionadas, sintetizadores y estructuras repetitivas con sonidos perturbadores, que sonaron en un Temple bastante vacío, y es que es que como banda compleja es una pena que no se les aprecie mejor, pero entiendo que con la cantidad de solapes que ocurren en el festival al mismo tiempo, mucha gente opte por otras preferencias. Si te dejas absorber por ellos, cuando te das la vuelta recuerdas que estás en el Hellfest -en este caso- y no en otro mundo. Banda muy interesante y que dejó muy buen sabor de boca.
SEPTICFLESH (Anabel y Rochu)
Por supuesto que iba a ver a mis otros griegos favoritos, de nuevo en un Altar Stage abarrotado de gente, de falta de aire y de calor. El concierto comienza con pistas sinfónicas pregrabadas, a las que recurren durante el show. He leído bastantes críticas negativas a este respecto, y no lo entiendo, pues tiene su lógica. Si escuchas un grupo que tiene muchas partes sinfónicas, y en el concierto sabes que no va a haber una orquesta, es bastante lógico que esas partes sean grabadas, no entiendo dichas críticas. Volviendo al concierto, solo puedo decir negativo que el show empezó con un nivel muy bajo de sonido, pero poco a poco lo fueron levantando. Es una pena, porque para un grupo con sus características, es necesario que su death metal sinfónico lleno de detalles, con grabaciones de orquestas de alto nivel, tenga la consistencia que sus canciones merecen para que todo el conjunto suene intenso. Sus primeras canciones tuvieron una calidad de sonido muy buena, pero la fuerza se perdía entre las primeras filas, al menos desde la mitad de la carpa así sonaron “Neuromancer”, o mi favorita “Coming Storm”, que si bien ejecutaron de forma maestra, no me retumbaron el pecho como si sucedió en otros conciertos. Siento ser tan crítica pero solo espero lo mejor siempre con esta banda. Digo esto porque el bolo realmente fue buenísimo, y de ahí al final fue una locura en todos los sentidos. A medida que pasaban las canciones, todo cambió, y pudimos disfrutar de la fuerza de Septicflesh con temazos como “The Collector” o “Dark Art”. Que pedazo de músicos, otro grupo obligatorio si no los has catado nunca, sobre todo en sus giras, donde puedes disfrutar en condiciones de todo su potencial.
A PERFECT CIRCLE (Rochu)
Que ganas tenía de ponerle el visto a los APC, la otra mega banda del bueno de Maynard y del gran Billy Howerdel. No defraudaron, son un pepinazo de músicos, lo hacen todo perfecto, las composiciones son una maravilla, y tienen unos técnicos que hacen que suene todo perfectamente, con su fuerza exacta y con una nitidez extrema. Entiendo que APC no es una banda de festival para cualquiera, su ritmo es muy contenido, y si lo que esperas es algo que te ponga patas arriba este no es tu sitio. Sus canciones son para paladear, para estar centrado en cada acorde, cada ritmo de batería, cada delicatesen de su frontman. Soy más de Tool, pero una vez vistos en directo me he quedado con ganas de más, así que espero poder encontrar pronto una fecha en gira para verlos en exclusiva. Dieron un repaso a su corta discografía con más intensidad en su gran segundo disco Thirteenth Step. Estos tíos tienen todos más clase que tres institutos juntos.
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| A Perfect Circle |
CARCASS (Rochu)
Llegué a la carrera para disfrutar de estos monstruos que siempre son una garantía de bolazo. Lo de la banda de Walker y Steer, sin olvidarnos de su secuaz Wilding en la percusión, es una auténtica locura. No pasan los años por ellos, siguen con la rabia de sus inicios, pero cada vez son mejores músicos, y da la impresión que cada año que pasa su sonido de directo es más contundente. Arrasaron con todo como siempre, dejando pequeño el Altar, y llenaron de placer a todos los presentes durante la hora de actuación que tuvieron. La fórmula fue la de siempre, visualmente un show sobrio, sin grandes alardes pero con una iluminación elegante, un sonido definido, con fuerza y perfectamente ecualizado, y tres tíos que saben lo que tienen que hacer en cada momento. Y es que no hay fallo posible cuando la palabra Carcass aparece. Repasito a casi todos sus discos y “pa casa”, que grandeza los de Liverpool.
LIMP BIZKIT (Rochu)
Teníamos media hora para poder pillar sitio, y como dije en las otras crónicas este año fue fácil moverse en casi todos los conciertos. Nos dio para llegar, sin forzar mucho la máquina, a una buena posición donde solemos ubicarnos, y donde se suele ver y oír bien el Mainstage 1. Ahí estaba, catorce años después del Sonisphere de 2012, listo para ver al señor Durst y a Wes Borland, y por desgracia sin el malogrado Sam Rivers, descanse en paz. Es un grupo que nunca me dio más, jamás le presté atención a su estilo en aquellos años, pero recuerdo como si fuera hoy lo impresionado que me quedé aquel día. Comprendí que los Bizkit son más que un estilo musical, que tienen algo que les encumbró, sea lo que sea, y que hace que la gente en sus directos se lo pase de la leche y que salten y bailen como si se fuera a acabar el mundo. El dominio que tiene Fred del escenario es una jodida pasada, y es capaz de embaucar a la gente ya sea con buen rollo, como esta ocasión o provocándolo, como hace catorce años. Recuerdo que consiguió que la gente lo insultara de tanto que se puso hablar en un tema, pero estaba todo planeado, cuando la cosa se estaba poniendo peligrosa, volvió al tema de golpe y la explosión fue de las que te quedan grabadas. Eso no se aprende en clases de canto o solfeo, eso lo tienes o no lo tienes, y a ellos les sobra. El sonido fue correcto, para mi gusto un pelín bajo, igual que en Viveiro dos semanas después, pero eso no evitó que la gente se volviera a loca. Me acuerdo que en Madrid en aquel Sonisphere enterraron a todos en cuanto a volumen se refiere, y eso que ese año tocaron unos tal Slayer en ese mismo escenario, poca broma. Si en Clisson o Viveiro llegamos a tener potencia en ese aspecto no quiero pensar que hubiera pasado. Lo pasamos de la hostia bailando y saltando, no tanto como en Viveiro, donde se vivió la mayor locura de la historia del festival de la marina lucense, pero aun así mereció mucho la pena. La historia de siempre, sus clásicos, sus versiones, parón infinito entre tema y tema, pero es que cuando los conoces, ya no los quieres de otra manera; podría ver ese mismo show cincuenta veces seguidas. Muy grandes.
BEHEMOTH (Rochu y Anabel)
El plan era no terminar de ver a Limp Bizkit (Y perdernos Break Stuff por segunda vez?? De locos, lo sé, pero los veíamos otra vez en dos semanas), correr al Altar para ver los últimos temas de Deicide, y acto seguido acabar en el Temple con Behemoth. Nos habíamos hecho a la idea de sacrificar a Hatebreed, que están más vistos que el tebeo, pero hubo que planificar todo de nuevo. Cancelaron a Volbeat, con lo que pasaron a Behemoth al mainstage 2 para cerrar la jornada, así que pasamos de ir al Altar, y no sabéis lo que me jodió eh, que Deicide es una banda muy difícil de ver, pero así salió, es lo que hay. En conclusión, solo tuvimos que movernos un poco hacia la izquierda para plantarnos delante de los polacos, y no pudimos tomar mejor decisión.
Lo que Behemoth hace en el escenario no es dar un concierto, es una súper producción auditiva y visual, incluyendo vestuario y performance cuidada hasta el mínimo milímetro; un ritual satánico que hace que cualquier persona se quede mirando al escenario con la boca abierta. Nergal es el maestro de ceremonias por antonomasia, y único miembro original de la banda, la cual ha evolucionado mucho desde su primer disco. Cuando Seth, Orión, Inferno, y el propio Nergal aparecieron entre fuego, humo, luces y estatuas de Jesucristo en la cruz invertida, mientras sonaba “The shadow elite”, nos estaban avisando de la que se nos venía encima. Su blackened death metal, de filosofia thelema y ocultismo religioso, inundó literalmente el Hellfest, llegando al punto que colegas que no escuchan ese tipo de música, aparecieron con los ojos desorbitados preguntado que grupo estaba sonando porque se sentía atronar desde la salida del festival. Uno tras otro sonaron temás como “Blow your tumprest Gabriel”, “The shit of God” o la buenisima “Bartzbel”, con cambios de vestuario cada uno mejor que el anterior, para que no te quedara ninguna duda de que estabas dentro de una misa negra. Un punto álgido del concierto fue la versión de Bathory de “It's the return of darkness” , que fue totalmente sublime.
Acabaron el concierto con las caras ensangrentadas mientras nos deleitaban con “Oh father, oh Satan”, en lo que fue la apoteosis final para un concierto donde el publico fiel, los nuevos seguidores que se crearon esa noche, y cualquier otra persona random que pasara por allí acabara de alucinar completamente. Behemoth siempre son sinónimo de buen sonido, pero lo que se vivió allí fue de otra liga. Sin duda ninguna fue el mejor concierto del fin de semana, un ritual satánico con la mejor calidad de sonido al aire libre que jamás escuché hasta ese día. No podíamos dejar de alucinar durante toda la actuación y nadie podría quitarnos la sonrisa de la cara. Que gran colofón a un día enorme de buena música.
Faltaba el último día, que se iba a complicar sobre manera.
Continuará….
© Diario de un Metalhead 2026.






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