viernes, 3 de julio de 2026

Tick tick tickin' in my head. RESURRECTION FEST. Día 2. Crónica.

📝 Larry Runner.
📷  
📝 Jorge López Novales.

Segunda jornada en el Resurrection Fest, la del heavy, la del sold out. Porque, una vez más el metal más clásico llenó el recinto, algo imposible de apostar por otro tipo de alternativas.


Ya había pasado con Judas Priest, así que era seguro que con Iron Maiden en lo más alto del cartel iba a suceder de nuevo. Y es que es el Resurrection Fest el festival que más apuesta en nuestro país por los sonidos más modernos, pero un vistazo a los cabezas de cartel te indica quién manda aquí. Y es lo que hay.

Sabaton el miércoles. Iron Maiden el jueves. Limp Bizkit el viernes. Marilyn Manson el sábado. Puestos a mirar los más modernos son los suecos, y ya llevan más de dos décadas dando la matraca con sus historias de guerra. Los otros tres ya salían en la Metal Hammer el siglo pasado. Poco pueden tener de moderno.

Os dejo con Jorge, que madrugó más que yo.

Fallen at Dawn

Fallen at Dawn estaban tocando cuando iniciábamos la segunda jornada. Un chute brutal de adrenalina  metalcore. No es fácil hacer lo que hicieron los madrileños siendo los primeros: movieron gente y hubo mucha implicación por parte de la banda.

Her Anxiety

Tenía ganas de ver a Her Anxiety. Ya lo había visto hace unos cuantos años. La estética y el sonido ya no se corresponden con lo que vi de aquella. Han evolucionado mucho. Sonido y actitud en el Ritual Stage que encaja muy bien en el leitmotiv del festival.

Silly Goose

Acto seguido tiré al Desert para ver la propuesta de los americanos Silly Goose: nu y rap. Muy explosivos. Se ganaron a quienes estábamos allí. En muy probable que acaben tocando algún día en los escenarios principales del Resu.

Dejé a Lary con Angelus y fui a estrenarme con Blues Pills. Un estilo más tranquilo, pero no menos enérgico. Muy buenos músicos. Una sorpresa para mí, aunque no para el resto. Elin tiene una voz que gana en los momentos tensos y en los más tranquilos. El público sabía a lo que venía.

Os paso a Larry de nuevo.

Blues Pills

El sol llegó para quedarse a media tarde y avecinaba una dura jornada para caminar por la polvorienta planicie. Día para saber hidratarse y guardar fuerzas. Quería llegar a las últimas bandas en buen estado, el que físicamente me dejara disfrutar de los conciertos en plenitud. 

Caskets estaban en el Main cuando llegué. Los de Leeds no me encandilaron precisamente. Su post-hardcore tras tres temas ya era demasiado predecible.

Era la tercera vez que veía a Burning Witches (foto de cabecera). Si bien las dos primeras no terminaron de convencerme, su presencia en el Ritual Stage sí que me convenció. Me lo gocé con el quinteto, que como sabéis tira de puro heavy metal. Rodeado de camisetas negras, lo de la jornada de ayer me recordó a los tiempos de aquel Donington al que soñaba ir cuando era un adolescente. Ellas abrieron realmente la “noche” de metal clásico en una jornada que acabaría de forma apoteósica.

Burning Witches

Arrancaron bien y fueron a mejor con el paso de los minutos. Laura Guldemond estuvo pletórica en el micro, tirando a veces de accesorios para dar un plus en temas como “Dance with the Devil”, donde tiró de máscara. Una bruja se pasó a verlas en “Inquisition”. El riff a lo Randy Rhoads de “Black Widow” fue otro de los momentos álgidos. Y sí, por fin disfrutamos de buenos solos, esos solos a los que tanto echamos de menos en la primera jornada. El heavy metal había despertado en el Resurrection Fest. Y donde va, triunfa. Burning Witches lo hicieron. Nos dejaron muy buena impresión. A sus pies.

No pasó un minuto entre la despedida de las chicas y el arranque del “My way”, la intro de Angelus Apatrida. El Main a tope de gente para ver a los de Albacete, que en los últimos años viven una perfecta comunión con el festival, algo que no fue siempre así, lo sabemos. Verles en tan gran escenario y tan triunfantes me puso la carne de gallina. Guillermo Izquierdo recordó su primera visita hace dieciséis años. Supongo que la fecha será esa. Allí estuvimos con ellos, cuando estaban empezando en una jornada donde el punto metal lo pusieron ellos, unos diezmados Meshuggah y Legacy of Brutality que tocaron a la hora de comer. Tengo muy buenos recuerdos de aquello, cuando el negro no era norma en el festival.

Angelus Apatrida

De verles en salas pequeñas a disfrutarles de lejos en el Main. De la primera fila de la Baobá de Albacete en 2011 a verles por las enormes pantallas (una maravilla) del escenario grande. Levantaron una polvareda enorme desde el primer minuto, con un frontman que no paró de pedir al público que hiciera un poco de “cardio”, o lo que es lo mismo, que se montara un circle pit que fue casi constante durante la actuación. Temas como “Indoctrinate” llevan a ello. “Of Men and Tyrants” te traslada en el tiempo. Ni los Resu Kids se lo quisieron perder. Una tarde para recordar.

Iron Maiden

Iron Maiden volvieron al Resurrection Fest para ofrecer el mejor concierto que les haya visto yo en una gira de grandes éxitos como es esta. No me suelen gustar estos tours en los que ofrecen nada nuevo. Mis conciertos favoritos suyos son aquel de Barcelona presentando “A Matter of Life and Death”, el de Madrid con la gira “Dance of Death”, Valencia con “The Final Frontier” o Lisboa con “Senjutsu” incluso. Pero los conciertos hechos con solo hits siempre me dieron un poco por saco. Esta vez no fue igual.

Claro que meter “The Ides of March” de intro y soltar detrás “Murders in the Rue Morgue”, “Wrathchild”, “Killers” y “Phantom of the Opera” es hacer trampa. A mí ya me tenían ganado y, sinceramente, lo que viniera detrás me daba igual. Y es que “Killers” no estaba en el repertorio desde el año 1999. Casi nada. 

Iron Maiden

Con un repertorio increíble, en el que han colado “Rime of the Ancient Mariner”, otra gran olvidada, “The Clairvoyant” o “Seventh Son of a Seventh Son”, temas que hacía muchos años que no entraban en el setlist, lo gocé de pleno.

Simon Dawson a la batería les ha dado el ritmo que necesitaban y que el pobre de McBrain ya no podía ofrecer. La banda ha rejuvenecido, con un Dickinson pletórico para su edad. Mis respetos al Air Raid Siren. Por medio, ya sabes, Eddie liándola (hasta tiró de hacha) y un espectáculo audiovisual de fondo que me imagino haya hecho que todo aquello de los cambios de lona no se vuelva a repetir. Menos costes seguro, pero no menos espectáculo.

Siempre que acudo a verlos acabo soltando la lágrima pensando que puede ser la última vez. Pero algo me dice que lo de ayer quizá no sea aún la despedida salvo desgracia. Incontestables. Up The Irons!

Anthrax

Unas cervezas y a por la traca final con “Anthrax”. Nos pudimos acercar un poco más, meternos en las primeras filas donde gozamos de un concierto de thrash old school total. Nada de círculos, muros de no sé qué ni historias. Headbanging y ya. Si sumamos la pasta gastada en discos de los que estábamos en veinte metros a la redonda compramos el Bernabéu.

No estaba Benante. La baja afecta más a modo sentimental que otra cosa. Darby Todd le suple de sobra. El repertorio, y un Belladona que no envejece, hace el resto. 

Arrancar con “Among the living”, hacer sonar el tick tick tickin' in my head y soltar después el “Madhouse” puede ser un arranque tirando de nostalgia, pero sin duda también una maravilla. “Caught in a mosh”, “Indians” ... poco espacio para el material más reciente, con sorpresas como “Metal Thrashing Mad”, aunque me sigue faltando “Only”. Pero a estas alturas, que hagan lo que les dé la gana. Y que yo los vea. Porque cuando los tengo delante, para mí son los más grandes. Y va en serio.

Anthrax

Hoy más pero no mejor. Ya lo sabíamos. Pero lo gozaremos también. Eso sí, en mi cabeza no para de sonar el el tick tick tickin'. 

© Diario de un Metalhead 2026.

No hay comentarios: