miércoles, 2 de septiembre de 2026

SONIC BLAST 2026. 06-07.08.2026. Âncora, Caminha, (Portugal). Crónica 2/2.


📝 Alejandro Rochu Garcia y Anabel Montes.

Nuestra primera misión esta jornada era llegar a ver a Voivod, la banda más metalera y más cercana a mis gustos musicales ...

... y como no, nos la perdimos.

VIERNES

VOIVOD
Por un lado me gusta que el festival empiece a tener cabida para referentes de otros estilos, sobre todo cuando es con bandas de culto tan fuera de lo mainstream, pero por otro lado me fastidia que una banda con esta trayectoria toque tan pronto, pero es comprensible, no es su público y eso les penaliza. Bueno, realmente a siempre les penaliza esto, toquen donde toquen. Preguntaba a gente sobre el concierto y la gente no sabía muy bien que había visto, pues gran parte no los conocía. El resumen que me hicieron fue que tuvieron un buen sonido pero que era todo muy raro; me reí a carcajada limpia, pues no han encajado nunca en ningún sitio con su thrash progresivo, “demasiado locos para el mundo de los cuerdos, demasiado cuerdos para el mundo de los locos”, genios. El hecho de que ya los haya visto hace unos años en plena forma y de que Snake, su cantante, no pudo venir por un problema familiar le resto un poco de drama a la perdida.

Voivod

CONAN
Llegamos en plena actuación de Conan, la banda de Liverpool referente del doom/sludge europeo, y que siempre me hace ilusión ver, pues fue uno de los primeros grupos del género que me voló la cabeza en directo. A veces la música son estados de ánimo, y el día que los vi me entraron por el ojo y el oído; igual otro día no habría sido así, pues no soy gran seguidor de su estilo, pero ellos me gustan, por lo que sea. En parte seguro que es por Johnny King, que es una apisonadora en directo con su batería pausada, poderosa y tocada con un gusto magnifico. Esa oscuridad que transmite Jon Davis, fundador de la banda, con sus cuerdas, es otra de las cosas que hace que sus composiciones me entren mejor que las de otras bandas de su “palo”. El sonido fue gordo, no puedo describirlo mejor; potente y muy técnico, y eso si eres capaz de comprender que en su estilo eso es compatible con una bola de sonido que te hace vibrar durante toda la actuación.
Conan

THE CASUALTIES
Cambio de escenario para recibir a otro grupo mítico, en este caso del punk más clásico, los neoyorquinos The Casualties. Banda con más de treinta años de carrera y que tuvo una formación estable hasta hace menos de diez años cuando su cantante original decidió hacerse a un lado, y cuya fórmula es fácil, punk rápido, directo y combativo. Fue un concierto que en cuanto a sonido fue de menos a más, y que resultó divertido en general, pero que tampoco movilizó al público en demasía. Si acaso el concierto se vino arriba cuando sonaron dos de sus clásicos, Riot primero y para terminar el temazo con el que la banda lo petó en su día, "We are all we have", y por el que siguen viviendo de esto a día de hoy, a mi modo de ver. No creo que el concierto diera para mucho, actitud hubo, pero poco más, eso sí, acabando con ese hit tan divertido, parece que en general fuera todo mejor de lo que fue realmente.

KYLESA
Tocaba el turno de los americanos Kylesa, que tan buen sabor de boca nos dejaron en 2025 en el Hellfest. Banda de sludge metal con veinticinco años de trayectoria y una formación estable en la que llegaron a tener dos baterías al mismo tiempo, que interactuaban en directo a la vez sobre el escenario. Según el grupo les daba una profundidad de sonido distinta, “paneando” cada batería a derecha e izquierda. A mí siempre me pareció una chorrada, mas efectista que efectivo, sea como fuere ya hace muchísimos años que van con un solo batería, como “mandan los cánones”. Este concierto se me hizo un poco más pesado que el del año pasado, y  yo creo que la elección de temas tuvo mucho que ver. Al tener mucho más tiempo de actuación entraron en juego temas un poco más pesados y pausados que los de Francia, y quizás por ahí venga que no me engancharan tanto. Dicho esto el sonido fue muy bueno, como casi todo el festival, pero las voces quizás las hubiera puesto un poco más en segundo plano, y le hubiera dado más protagonismo a la música, vamos , que estaban un poco altas. Entre el público hubo un poco de comentarios de todo tipo, gente que les aburrieron y gente que les encantaron, no hubo unanimidad ni de cerca. A mí me parece que les faltó un poco de ritmo en la actuación, pero en líneas generales les doy un bien.

Kylesa

TURBONEGRO
El viernes llegaba el cabeza de cartel del festival en cuanto a popularidad, que con el permiso de High on Fire, ese título era claramente para los Turbonegro (foto de cabecera). Los de Oslo fueron el gran reclamo, y el recinto se llenó de gente de su crew de fans, la turbojugend, con sus ropajes característicos y sus sombreros de marinero, y dando la chapa a todo aquel que podían, para que luego digan de los fans de Tool. Bromas aparte, hacía unos años que no los veía en condiciones y es un concierto que los que les hemos visto muchas veces sabemos que si tienen la noche son sinónimo de fiesta, y esta fue una de esas noches. Conexión total de la banda con el público, un recinto que yo creo que es la medida exacta para un concierto de los noruegos, y un público con muchas ganas de fiesta, fueron suficientes para que se montara un lío enorme en todo el recinto. La gente cantaba y bailaba cada uno de los temas de la banda, en un setlist de los que son una autentica Jukebox y que son una golosina para un público tan entregado. Sudada padre que nos agarramos y sonrisa que nos sacaron a todos del primero al último. Había gente que conozco que no le molaba la idea de que entraran a tocar en “su festival”, espero que después de la fiesta que vivimos ese día hayan cambiado de opinión.


DEATHCHANT
Terminamos el día con Deathchant, banda californiana que navega entre el rock duro, el heavy y la psicodelia, y que desde su creación en 2019, se han convertido en casi unos fijos del festival, tocando con esta hasta en tres ocasiones; si bien esta es la primera vez que los ponen a cerrar en el escenario grande. Gran concierto que disfrutamos los que nos molan los sonidos y los punteos más heavies, y además una banda con un rollo en directo de esos que te animan a moverte. Difícil papeleta la que tenían después de Turbonegro, pues mucha gente se fue, pero los que nos quedamos los disfrutamos a tope. No los conocía y me molaron hasta el punto de estar escuchándolos mucho en mi casa en estas semanas. Banda muy autentica con ese sello de rock americano y unas composiciones muy variadas, que si eres un friki de la música te molan analizar una y otra vez.

SÁBADO

NECROT
De nuevo el horario nos jugó una mala pasada y nos perdimos a Necrot, tremenda banda de death metal de Oakland, que cuenta con tres discos a sus espaldas, y que según nos dijeron arrasaron con su sonido en el recinto de Vila Praia de Áncora. Otra de las bandas que han abierto puertas en esta edición a un género muy distinto al que están acostumbrados en el Sonic Blast. Insisto en que creo que es un acierto, pues se consigue que el público se abra a ciertos estilos a los que nunca se enfrentaría en la comodidad de su entorno. Eso sí, que sigan manteniendo el espíritu underground al seleccionar dichas bandas, porque creo que mantiene más el encanto.

Necrot
1000 MODS
Acto seguido comenzaron 1000Mods, la banda griega que está abanderando estos últimos años el circuito Stoner por su frescura y su capacidad para aunar todos los estilos que rodean a dicho estilo, psicodelia, doom, hard rock, y hacer con ellos una mezcla perfecta que engancha y suena pegadiza. Están consiguiendo llegar a gente de todos los estilos del rock y del metal donde otros solo consiguen aburrir con composiciones repetitivas o tediosas, y eso tiene un nombre y es clase. Algunos ven en eso una falta de purismo o una moda, yo creo que cuando una banda consigue lo que están consiguiendo estos tíos es por calidad y por trabajo. Hicieron un bolazo con un sonido aplastante, simplemente perfecto. Las canciones pasan rápidamente, se te hace cortísimo el concierto, y eso es porque los estas disfrutando. Tengo un recuerdo del concierto parecido al que tuve cuando vi a Clutch en su primera gira por España, donde ya se intuía una grandeza fuera delo común. Ya me está tardando volver a ver a estos grandes, ya sea en gira o festival; que disfrute, oiga.

ELDER
La siguiente parada en el camino fue Elder, otra de las bandas que habíamos visto en este último Hellfest y que también nos había dejado un gran sabor de boca. ¡Vaya musicazos! Si ya me habían gustado antes en esta ocasión me dejaron con la boca abierta. Tuvieron más tiempo de show con lo que pudieron gustarse más que en Francia. Hubo gente que siendo el ultimo día y a esta hora ya se le hacían un poco pesados, porque la verdad que se ponen intensitos cuando les da por sacar su recital de atmósferas, punteos y solos, pero es que son una jodida delicia para los sentidos. Personalmente me gocé cada pasaje, y es que no solo fue la calidad de la banda, el sonido fue limpísimo y con un equilibrio en la mezcla exquisito. La banda de DiSalvo y Jake Donovan es una obra de arte, dales una oportunidad, si no te entra no pasa nada, pero inténtalo. Si les coges el punto tendrás horas de éxtasis aseguradas.

1000 Moods

HIGH ON FIRE
Se acercaba el final, y era el turno de los cabezas de cartel del día, otra banda de Oakland llamada High on fire, la cual que nos iba a atropellar durante la siguiente hora y veinte minutos. Que arrasada de banda joder, y eso que los habíamos visto más veces, pero el nivel de trance que agarramos esta vez fue incomparable. Eso que el sonido no empezó a tope, pero lo solucionaron rápidamente, y a los pocos temas de empezar Matt Pike ya nos estaba atravesando con sus guitarras crudas y su voz única. Nunca los había oído tan compactos, y no sé si tendrá que ver con que Ben Koller (Converge) haya entrado a tocar con ellos hace un año, porque vaya bestia. La verdad que el peso y la contundencia que le mete a la banda es digno de estudio. El concierto fue creciendo tema a tema y el clímax se alcanzó en su Snakes for the divine, donde la exhibición de técnica, de cambios y de tiempos nos llevó a otro puto planeta. Solo debo poner una pega, el concierto estaba un pelín pasado de agudos, y con los volúmenes que se manejan en ese festival, lo ideal era tener unos tapones para tener una experiencia sonora que rozara el orgasmo. Sin ellos se podía vivir, pero hay que reconocer que iba todo muy al límite. Sea como fuere prefiero que pequen de exceso que no de falta de sonido. Una autentica burrada, amigxs.

High on Fire

El cambio que hubo después con Adult  la banda de electro punk de Detroit, fue un poco inasumible. Está claro que cualquier cosa iba a parecer poco al lado de High on fire, pero no sé si saltar de golpe a música electrónica era lo más adecuado. Cierto que somos unos comediantes y que bailamos y lo pasamos bien, pero fue un poco por la inercia del momento. Tener un poco de cuidado en los cambios de  un concierto a otro, en cuanto a cuadrar bien los estilos para que no decaiga el ánimo, es quizás la única crítica constructiva que nos gustaría hacer en el Sonic Blast. Otros festis con más escenarios pueden permitirse arriesgar al haber más oferta simultánea, pero aquí, donde solo hay una opción de cada vez, un concierto mal escogido te deja un poco huérfano hasta que haya algo interesante de nuevo. La realidad es que el escenario 1 se vació en gran parte con ese giro tan arriesgado y eso lo pagó una bandaza como Early Moods. 


EARLY MOODS
La banda de los Ángeles hace un doom metal, que parece más heavy  que otra cosa por momentos, con una estética que no pega ni con una cosa ni con otra, y que si no los conoces la primera impresión te va a confundir seguro. Estos chavaletes (son unos críos) sacaron su primer disco en 2022 y también tienen pinta de tener un gran futuro por delante. Espero poder volver a verlos pronto, pues fue muy difícil disfrutarlos, y por si fuera poco el bajón por el intermedio de Adult, el colmo de la mala suerte se cebó con ellos en modo de lluvia extrema y repentina (y que cesó al acabar su concierto), justo cuando habían conseguido volver a acercar a ellos a toda la gente que remoloneaba por los alrededores, comiendo, bebiendo o reponiendo fuerzas. Igualmente dejaron buenos momentos y nos dejaron con ganas de repetir en mejores circunstancias. Con esto pusimos punto y final a esta nueva aventura, y que esperemos se repita el año que viene para celebrar el quince aniversario de un festival tan cómodo, tan autentico y con un ambiente tan especial. 
Larga vida al Sonic Blast!

FIN.

© Diario de un Metalhead 2026.

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