viernes, 21 de agosto de 2026

Héroes del Silencio… no eran tan grandes

📝 Larry Runner.

Amados por unos y odiados por otros. La gente importante nunca deja indiferente a nadie en esta vida. Y, por cómo reacciona la gente cuando salen a relucir, está claro que Héroes del Silencio lo eran.


Los descubrí en Pamplona, por accidente. Acababa de empezar a trabajar en lo que todavía hoy me da de comer y me mandaron a aquella ciudad para hacer un cursillo de formación. En la empresa donde me formaba trabajaba gente de Zaragoza y, durante la semana que estuve allí, parecía que no tenían otro disco que aquel El Mar no Cesa.

La de veces que sonó aquel disco aquella semana.

Pero a mí me parecía demasiado blandengue. No me disgustaba, pero tampoco me convertí en fan precisamente.

Con Senderos de Traición fue otra historia. Llegó a mis manos en CD, como regalo de cumpleaños, y ahí sí que me engancharon. En parte por aquel "Entre dos tierras", himno universal le pese a quien le pese, incluso dentro de la comunidad metalera, como descubrí años después cuando viajé a Alemania.

Por entonces estaban mal vistos dentro de la comunidad heavy. Si decías que te gustaban, tenías que aguantar unas cuantas bromitas. A mí, que siempre he ido bastante por libre, me la sudaba.

El primer disco que me compré fue aquel doble maxi de Senda’91. Fue en El Corte Inglés por 2.000 pesetas de las de entonces. Lo vendí hace años en Discogs por 120 euros. La mejor inversión de mi vida.

A partir de ahí, compré todos y cada uno de sus lanzamientos hasta que se separaron. Incluso algún recopilatorio sacaperras después de su despedida.

También los vi en directo.

Y aquí viene lo bueno: no eran tan grandes como la gente se piensa hoy en día.

La primera vez fue en Oviedo, en la Sala Estilo. Había gente, sí, pero ni media entrada. La segunda fue en la discoteca La Real, también en Oviedo. Ahí sí que había más gente. Dijeron que se había llenado.

La última vez fue en Benidorm, unos meses más tarde, en la Plaza de Toros. No éramos tantos aquella noche.

¿A dónde quiero llegar?

Pues a eso. A que tocaban en salas, sin más. Algunas las llenaban y otras no tanto. Eran una banda muy buena, con un éxito considerable, pero no eran un grupo de masas. No llenaban pabellones ni estadios.

Si hubieran sido tan grandes como algunos dicen ahora, probablemente no se habrían separado. No eran idiotas.

Giraron bastante por Alemania y allí se hicieron un nombre, pero también tocando en salas. Hay un garito en Reeperbahn, en Hamburgo, donde aparecen en el listado de los que pasaron por allí. No llenaban pabellones. Fueron muy conocidos en aquel país y no hay alemán que no se sepa el "Entre dos tierras". Yo mismo lo comprobé en Wacken, cuando Alien Rockin’ Explosion la tocó.

Pero de ahí a ser muy grandes, va un trecho.

Entonces, ¿qué les hizo grandes?

Pues está bastante claro: se separaron.

Ahí llegaron las lágrimas, la locura por los recopilatorios, los lanzamientos sacacuartos, la publicación de material inédito y toda esa colección de mierdas que aparecen cuando un grupo lo deja. De repente, todo el mundo se volvió loco.

En 2007 se juntaron para hacer una pequeña gira por grandes recintos que terminó en el Circuito Ricardo Tormo de Valencia, con un lleno apabullante.

Fue muy simpático.

Conozco gente que, cuando estaban en su mejor momento, echaba mierda sobre ellos y que años después se fue a Valencia a darlo todo.

Ver para creer.

Yo ni hice amago de ir. Después de haberlos disfrtutado en primera fila, en la intimidad de una sala, no iba a meterme entre 80.000 personas, muchas de las cuales probablemente estaban allí por el postureo, por hacerse la foto y poder decir que habían estado.

Menudo asco.

Con las bandas pasa como con las personas: cuando desaparecen, de repente eran los más grandes. Mientras están vivas, o pasan de ellas o directamente las desprecian.

Hay gente que tiene una escultura a la que silbaban cuando estaba viva.

Y pasa en todos los aspectos de la vida. De la política al deporte.

Hay que morirse para llamar la atención y para que te valoren.

Con los grupos, igual.

Ahí tienes los lloros por Platero y Tú. Si hubiesen sido tan grandes como Fito, jamás lo habrían dejado. Pues con Héroes del Silencio, exactamente lo mismo.

Eran un buen grupo. Un grupo con éxito, con personalidad y con una base de seguidores. Pero no eran un grupo grande.

Tuvieron que desaparecer para alcanzar la gloria.

En sus buenos tiempos…

no eran tan grandes.

© Diario de un Metalhead 2026.

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