📝 Larry Runner.
Ahora ya no soy tan de hacerme fotos con los ídolos, pero hubo un tiempo en que, si uno se me ponía a tiro, no dudaba en inmortalizar el momento.
Con los años uno se hace mayor y más despistado y deja pasar oportunidades de inmortalizar momentos especiales por dejadez. Al menos, ese es mi caso.
Por suerte, hubo una vez en que mi camino se cruzó con el de Angry Anderson. Fue en la tienda Aladdin de Reeperbahn, en Hamburgo, hace algo así como veinte años. Le pedí una foto y se mostró cercano. Encantador. Pude intercambiar unas palabras con él y salí de aquella tienda como flotando.
Hoy me he enterado de la triste noticia de que se ha ido a hacer bolos con Lemmy, Dio y tantos otros que nos han dejado ya. Y sí, no puedo evitar unas lágrimas escribiendo esto mientras le doy por dentro un enorme GRACIAS por haber hecho nuestra vida mejor con su música y por haberme concedido aquel inolvidable momento.
Descansa en paz, Angry Anderson. Siempre te llevaré en mi corazón.
El mundo es hoy un lugar peor.




No hay comentarios:
Publicar un comentario