📝 Larry Runner.
📷 Jorge López Novales.
Megara visitaron Gijón. Tras su exitoso paso por las televisiones por su irrupción en Eurovisión, me picaba la curiosidad de ver a qué tipo de público congregaban fuera de lo que es la supuesta escena. La respuesta es sencilla, en Asturias, a ninguno.
Desastre total en la Acapulco. Megara y sus invitados mierenses Maverick no llegaron a juntar ni a medio centenar de asistentes.
Ocurrió en los 90 y está volviendo a pasar en esta década. Salen bandas dispuestas a romper las supuestas reglas, grupos distintos, innovadores, que hacen estallar la cabeza de aquellos incapaces de respetar todo lo que no suene como lo que escuchaban allá por los 80, cuando tenían 15 años.
Megara, como está pasando con Ankor, son una de esas bandas que vienen con un empuje demoledor ante el que no queda otra que rendirse. En nada se han hecho más famosos que el 95% de las bandas emergentes del país. ¿Cómo lo han hecho? Trabajando.
Mientras hay bandas incapaces de dar un like o siquiera compartir una miserable publicación en la que se habla de ellos, Megara ha utilizado las redes sociales con maestría y no se han detenido ante nada, por muy descabellada que fuera la idea. Mientras algunos se hacen las víctimas en el local de ensayo, ellos han estado en movimiento, activos, currando, demostrando que en el jodido negocio de la música hay que espabilar, aunque tengas que acabar representando a San Marino.
Expulsada la mayoría de la bilis, vamos con lo que aconteció.
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| Maverick |
Abrieron Maverick. Punk Rock que bebe de demasiadas fuentes en el que encuentras pasajes auténtico pop a guturales. Imaginaos todo lo que hay por medio. Demasiado duros para la gente del pop, demasiado blandos probablemente para la del metal, que es la única que al final acudió a la cita gijonesa. Lo de siempre.
Cierto es que no son mi estilo, pero no quería perder la oportunidad de verles. Aunque no vaya a ser yo ahora un nuevo fan, sí que me alegro de que sigan saliendo bandas nuevas de cualquier estilo. Gente joven, que toque de verdad como lo hacen estos chavales de Mieres. No les conozco de cerca, pero estoy seguro de que están ahí porque lo mamaron de cuna. En Mieres siempre ha habido bandas de todo tipo y Maverick, que pronto sacarán nuevo álbum cumplen en lo suyo sin trampa ni cartón.
En cuanto acabó la actuación de Maverick, vimos aparecer a Rober, guitarrista de Megara, ya ataviado con la indumentaria bicolor "fucksia"-negro que el grupo maneja. Bien, parecía que iba a empezar pronto. Mal, nos hicieron esperar media hora sin razón aparente alguna. En fin ... cosas que siguen sucediendo en algunos conciertos que hacen que algunos escapen de visitar las salas hartos de llegar a casa a las mil a lo tonto. Detalles que hacen que algunos más jóvenes no puedan acudir a los conciertos. Y formas de actuar que impiden a los que tiran de transporte público disfrutar de algunos eventos. Viejos vicios que no se acaban de perder. En ese sentido, la Sala que mejor lo hace es la Gong de Oviedo. Los horarios tardíos restan público y queman a los trabajadores. No hay necesidad.
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Megara
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Los madrileños venían para presentar su futurista 4ÑO C3RO. Tras una corta intro arrancaron con “Karma” seguida de “13 razones”. Buen comienzo para un público aún frío, al que sin duda afectaba el desangelado ambiente. Con misma gente en una sala más pequeña habría sido muy distinto.
Kenzy Loevett es buenísima y tiene muchas tablas. Capitanea a la banda e hizo las presentaciones “para una noche dura”, porque tiene que ser jodido venir de llenar en otras ciudades y de repente llevar la bofetada de la realidad de la escena en un sitio como Gijón. Y es que ni siquiera la curiosidad hizo llamar la atención del gran público que yo esperaba con la "eurovisiva" banda. Cierto es que el concierto se empezó a promocionar muy tarde. Una visita así debería haber sido precedida de una pegada de carteles abundante que no sé si se dio, pero yo solo alcancé a ver un cartel en la puerta de la Acapulco.
Megara ofrecieron un show donde la música enlatada tiene tanto peso o más que la real en algunos momentos. Los sintetizadores, coros y algunas voces y quién sabe cuanto más, salían disparados de la mesa. Aún así, el bolo me pareció más orgánico de lo que yo esperaba. Y es que los sonidos grabados eran reventados por la batería de la excepcional Ra Tache, que por cierto, hace unos días anunciaron que se iba del grupo. Una pena.
Para la inmensa mayoría de los asistentes era nuestro desvirgue ante Megara y creo que en general gustaron mucho. La gente no se cansó de botar, de corear los grandes hits que la banda tiene y que reparte de forma muy acertada por el repertorio.
Creo que fue con “Hocus Pocus” cuando la gente se empezó a lanzar, cuando comenzaron los bailoteos que ya no nos abandonaron hasta el final. Habría sido fantástico disponer de una pantalla en el fondo que proyectara las imágenes de su espectacular clip, pero contra todo pronóstico el escenario no lució ningún tipo de atrezzo. Ni siquiera una lona. Sin adornos el grupo se lanzó a hacernos disfrutar, mandando incluso apagar el humo “ememigo de cantantes” que dijo la enorme Kenzy. Yo añadiría que también de fotógrafos.
“11:11” hace que no te puedas estar quieto. “Vértigo”-otra de las gordas- vino con un bajo atronador y “Oniria” contó quizás con demasiado playback para mi gusto. “Boom Boom bah” y “Oxígeno” fueron otras de las estelares y dejaron lo mejor para el final. Su metal melódico repleto de arreglos electrónicos es adictivo y supongo que muchos de sus seguidores no tienen edad para poder acudir a verles ni padres amantes del tardeo que les lleven. Guitarras pesadas y estribillos pegadizos, combinación perfecta envuelta en un ambiente pop.
Tras un espectacular solo de batería por parte Ra Tache, que se lució sobre una base que le dio más brillantez al momento, empalmaron con “Truco o trato” y otra vez a botar.
Comenzaban a despedirse, pero aún quedaban algunas balas. “Cicatrices”, y detrás la famosa “Arcadia” fueron realmente especiales antes de irse con “4ÑO C3ERO”.
Su apuesta es demoledora, su imagen, sumamente llamativa. Me gustaron. Una pena que fuéramos tan poquitos. Supongo que haya con ellos muchos prejuicios y falta de ganas de conocer cosas nuevas. Algunos se quedaron en los años del “Fear of the Dark” y el “Black Album”. Ellos se lo pierden.
© Diario de un Metalhead 2026.
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