martes, 21 de abril de 2026

LEATHER BOYS + PEITOLOVER: León, 11.04.2026. Crónica.


📝 Angel Guerra.
📷 Nerea Mendieta & Carol Suárez

En ese punto en el que el día todavía no sabe en qué convertirse, con las tapas y los cortos del terraceo leonés aún por digerir, arrancaba la sesión de tardeo que los asturianos Leather Boys traían a la ciudad dentro de su gira lisérgica.

Sin sombras ni neones que los arropasen, con el sol cayendo de lleno sobre las caras de quienes esperábamos para entrar en la sala Babylon, algo empezaba a moverse en ese León de piedra y antiguo, como si alguien hubiese encontrado la grieta exacta para colarse dentro. Quedaba claro que el rock and roll no es patrimonio exclusivo de la noche.

Ya en el interior, nos esperaba Peitolover con una propuesta arriesgada, peculiar y, sobre todo, interesante. Empezó por el final, como si de una jugada tarantiniana se tratase, abriendo con Ain’t Got No Time, último corte de su primer disco. Poco a poco fue metiéndose al público en el bolsillo y no tardamos en dejarnos llevar: piernas, cuellos y caderas comenzaron a responder. Eso sí, se echó en falta verlo acompañado por una banda al completo que potenciase aún más su directo.

Peitolover

Desgranó los temas de su disco homónimo e incluso dejó caer algunas composiciones nuevas que empiezan a dibujar la amenaza de lo que podría ser su segundo trabajo. Entre ellas, también hubo espacio para versiones bien llevadas a su terreno: Sell Your Body, de los maravillosos Turbonegro; un viaje al “Carnival” de Missouri con Red Wine Supernova, de Chappell Roan; o incluso Eu Non Son Coma Os Demais, de The Kinks. Todas ellas filtradas con ese toque tan personal que Peitolover ha sabido construir con su rock fronterizo de Vegadeo.

Llegaba entonces el turno de Leather Boys, rivalizando directamente con el café Quijano de media tarde. Si hay que ponerle un pero a la jornada, quizá sea la hora elegida por la organización, totalmente ajena a la banda.

Leather Boys

Arrancaron con B.D.S.M., esta vez sin los carteles a modo de teleprompter con los que sorprendieron en su presentación en Avilés, donde colgaron el sold out. No hacían falta: el público ya las tenía aprendidas. Desde el primer minuto nos dejamos la voz coreando estribillos que ya suenan a clásicos como Midlife Crisis o Crush On You, temas que demuestran la facilidad del grupo para conectar con la gente.

El repertorio combinó con acierto sus temas más consolidados —Don’t Cheat On Me, Aphrodisiac Grape, Leather Gunner, Fly Free, Flower Power, Underground, Rebirth o Fairy Tales (que, personalmente, gana en su versión en castellano)— con los nuevos cortes de Lysergic Motel. Un disco que apunta alto, serio candidato a colarse entre lo mejor del año y, sin duda, a superar una discografía que ya partía de un nivel notable.

Los más sentimentales y analógicos alzamos los mecheros en cuanto empezó a sonar Fading Star. La atmósfera cambió por completo, como si durante unos minutos el concierto bajase las revoluciones para mirar hacia el cielo. Siguieron con Cultiana Sonic Love y otros temas del mencionado disco, manteniendo ese equilibrio entre intensidad y emoción que tan bien manejan.

Incluso Leather Skelter se llevó una de las grandes ovaciones de la noche tras la vertiginosa Backdoor Lady, mientras Leather Sex despachaba a un espontáneo con esa sátira afilada a la que ya nos tiene acostumbrados.

El cierre llegó (no porque ellos o nosotros quisiéramos) con Born in the 70’s, consiguiendo que por un momento olvidáramos que, fuera, seguía reinando el sol. El público, ya entregado, se quedó pidiendo más entre gritos de “¡otres seis!”, aunque esta vez no hubo Rock N Roll Blowjob. Un concierto, podríamos decir, sin final feliz.


Gracias a Ángel Guerra, Nerea Mendieta y Carol Suárez por la colaboración.

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