martes, 5 de mayo de 2026

STRATOVARIUS + RHAPSODY + SONATA ARCTICA. San Sebastian, 05.05.2000. Crónica.

📝 📷 Larry Runner.

Domingo por la mañana. Recibo un WhatsApp de Víctor, de Crudo, que me comenta sobre el vocalista de una banda, unos tales Serpent Gates. Me lo manda porque dice que su cantante le recuerda a Bruce Dickinson. Voy, miro a ver quién es el susodicho y…


…me encuentro con Antony Parviainen, el que fuera en su día vocalista de Machine Men y a quien tenía completamente perdida la pista. Sí, sigue pareciéndose un montón a Bruce y su banda actual es puro heavy metal. Un grupo de esos que hacen falta y del que me he enamorado inmediatamente.

Alguno estará leyendo y pensando: ¿qué coño tiene que ver esto con el título de la publicación? Pues es que, al escuchar al bueno de Antony, me puse a buscar una foto que tenía con él hecha en Gernika hace mil años y, rebuscando, encontré más cosas. Entre ellas, algunas crónicas escritas para mí, porque antes de tener blog yo escribía cosas. Siempre me ha gustado y, aunque no se publicaran, se guardaban para mi propio recuerdo. Ahora que he encontrado algunas, me he dispuesto a compartirlas, revisando obviamente los textos, que uno no es el mismo hoy que hace dos décadas y, sí, había algunos errores ortográficos que hoy no tienen cabida.

Entre esas notas de conciertos tenía guardada esta sobre la primera vez que vi a Rhapsody y Sonata Arctica, que vinieron acompañando la gira de Stratovarius del 2000. Hace hoy 26 años. Casi nada.

Eran los tiempos buenos de las tiendas Typo. Yo me pasaba por la de Oviedo todas las semanas, a veces más de una vez, y siempre caía algo. Allí regalaban una revista llamada Rock News, una publicación que servía para promocionar las novedades, muchas de las cuales, obviamente, acababan en la estantería. En aquella Rock News me gané un Meet & Greet con Stratovarius, así que rumbo a Donosti para verles.

Jornada inolvidable. Muchas cervezas con los compañeros del bus y, al final, acabo entrando al Meet & Greet con Stratovarius. Éramos un grupo de ocho y entro el primero en el camerino de los fineses. Me recibe Jörg Michael con una botella de Absolut en la mano, a la que no dudo en darle un buen trago, ganándome la amistad del batería. Fotos con todos y autógrafos. Hice que me firmaran la chupa de cuero. Luego estuve un rato hablando con el bueno de Jörg, que repasaba en el portátil algunas canciones. ¡Qué bueno es el episodio!

Concluida la emocionante visita, a la pista. Por los pasillos nos cruzamos con Fabio Lione y con los chicos de Sonata Arctica, muy jóvenes y nerviosos, que están a punto de entrar al escenario y a quienes no conocía de nada porque aún no tenían disco.

Sonata Arctica

Me gustaron los chavales: salieron con hambre y a comerse el mundo. Pura actitud y un cantante espectacular llamado Tony Kakko, al que le faltan aún tablas para ser un auténtico frontman, algo que acabará consiguiendo porque el grupo es increíble.

Power metal de manual. No inventan nada, pero tienen canciones y unos estribillos increíbles. Me quedé con algunos nombres como “Replica”, “FullMoon” y una tal “San Sebastian”, que es acogida con una gran ovación tras la presentación.

Me quedo con su guitarrista, Jani Liimatainen se llama. Terriblemente bueno.

Esto promete.

Rhapsody

Llegó el turno de Rhapsody, a los que tenía unas enormes ganas de ver. Tengo todos sus discos y ya empiezo a buscar rarezas. En disco me vuelven loco.

En directo no fue igual. Demasiado artificio, demasiadas cosas disparadas y un sonido muy recargado. No sabías si aquello era un auténtico directo. Aun así, fue emocionante tener a Luca Turilli tan cerca y escuchar a Fabio Lione en directo, que ahí sí que no había trampa.

Stratovarius

Y llegó la hora de Stratovarius, que venían presentando su nuevo disco Infinite y a los que había visto en el Eurometal de Leganés. Sabía que no había fallo y el concierto fue sumamente emocionante para mí desde la salida con “Hunting High and Low”. Sonaron a gloria. Timo Kotipelto estuvo imperial. Agudos increíbles, control absoluto de la audiencia, con la que no tardó en conectar e interactuar. Tolkki y Johansson combinándose a la perfección. Jörg Michael castigando la batería con esa mezcla de técnica y espectáculo. Me vuelve loco.

Hubo pirotecnia, pero lo más importante fueron las canciones: “Kiss of Judas”, “Speed of Light” y “Forever”, que la cantamos a morir. Acabaron con “Paradise” y “Black Diamond”. Insuperable. Inolvidable.

Nota.- las fotos son una mierda, lo sé, pero hace 26 años hacer fotos no era tan fácil. Cámara con carrete y luego a revelar a ver si había suerte.

© Larry Runner 2000.

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