Texto: Larry Runner & Maitane Fernández (Volbeat).
Fotos: José Sánchez “Chimpa”.
Apenas un par de días después de llegar de Alemania, de disfrutar del Wacken más caluroso de la historia, partí rumbo a Villena a pasar uno de los calores más enormes de mi vida. Para el que ésto escribe, hombre del norte, pasar de 40º es sobrehumano y pretender disfrutar de un concierto en esas condicioneses harto complicado. Cuando sientes que la cerveza no sube y que tu espalda es un reguero de agua, algo que no te sucede ni cuando te matas dándole a la raqueta pues eres persona de poco sudor, todo se te hace cuesta arriba. Fuera bromas, hubo momentos del día que costaba trabajo respirar. Aún así, nos plantamos en Villena. Heavy Metal cueste lo que cueste. Es lo que hay. Nadie dijo que la vida de metalero fuera fácil. Y además, mientras nosotros íbamos a estar disfrutando de la fiesta, otros iban a estar currando. No me quiero imaginar lo que se sentiría metido en la caseta de obra donde colocaban las pulseras. Probablemente fuera como subirse a un vagón camino de Bikernau. Pero vamos a lo que vamos.