Texto: Larry Runner
Fotos: Jose A. Ruiz
Alucinante lo de la gente del TRONAR FEST. Ya son cinco ediciones seguidas y eso a pesar de las dificultades que se les presentan año tras año. Mieres debe ser el único lugar del mundo donde la hostelería no desea un festival en sus calles. Claro que, no conviene generalizar. Seguro que en La Sucursal, el bar que está al lado del Colegio Liceo donde antes se celebraba el festival, se están tirando de los pelos. Lo sentí por ellos, siempre nos pinchan rock y se merecen hacer unos euros. Pero la gilipollez humana no tiene límite, y la gente del rock seguimos molestando a la paletada que en todas partes existe. Mejor poner un vino a un corbato pufista que tres cervezas a un melenas o a un chaval de gorra y piercing. Gente imbécil. Mejor ni verlos.