Un nuevo fin de semana y ya nos metemos en octubre. Hacía tiempo que no pisaba la Sala Acapulco, pero la ocasión lo merecía: la nueva visita de El Altar del Holocausto.
Con anterioridad, la banda había anunciado un parón indefinido de cara al directo. ¿Tercera? ¿Cuarta? Son ya unas cuantas las veces que los he visto: festivales, salas… todo lo que se les ponga por delante.
El 18 de septiembre arrancó el Ecos Tour y, una vez más, me encuentro con el mismo dilema: ¿cómo dar forma a una crónica del Altar? Resulta complicado definir con palabras la mezcla de sensaciones que transmiten; es mejor dejarse llevar. Eso sí, me entristece que no hayan tenido una respuesta del público más masiva.
A las 21:00 abrieron las puertas y el concierto arrancó sobre las 22:00. Puede parecer mucho margen, pero la mesa de merch estuvo tomada por los fans en todo momento. Un detalle muy importante: los hermosos diseños de cisne de su nuevo trabajo están completamente libres de IA; el propio batería del Altar se ha encargado de ello. Este tipo de gestos aporta un valor añadido enorme, tanto dentro como fuera del escenario.

Mientras esperábamos, la intensidad de la música de fondo fue creciendo hasta invadirnos por completo. ¿Qué nos trae Ecos? La búsqueda de un sonido que se aproxima a la naturaleza, explorando nuevos matices sin perder su esencia. También estrenan imagen. Siempre me ha parecido una indumentaria tan incómoda como efectiva, pero esta versión me resultó más práctica sin perder presencia escénica.
Una banda instrumental tiene que transmitir mucho: proyectar fuerza con un solo gesto y enardecer a los fieles. Tiene un mérito enorme concentrar toda la atención del público e irradiar tal carisma sin mostrar la cara.
El humo y la luz resultaron un poco incómodos para tomar fotos, pero la iluminación debe estar al servicio del espectáculo y del público, no del fotógrafo. Tras tres temas, me lo tomé con más calma desde atrás.
Arrancaron (cómo no) con Ecos, concretamente con "Volta". Un inicio poderoso e inmersivo, con medios tiempos que te arrastran a la reflexión. No interpretaron el trabajo en su totalidad, sino que lo intercalaron entre sus clásicos. ¿El sonido? A prueba de fallos, son verdaderos animales de directo.
La lluvia a mansalva nos despidió al salir, pero nacieron nuevos creyentes en esta homilía.

Es importante recordar que la gira sigue, de momento, hasta abril del 27 con más de veinte fechas. Lo más probable es que pasen cerca de vuestra ciudad, así que estad atentos. Que no os lo cuenten si tenéis la oportunidad de presenciar una lección de autenticidad. La próxima parada del Altar del Holocausto será el viernes 30 de octubre de 2026 en Vitoria-Gasteiz.
Un saludo, de paso, a Naves y a José Antonio Fernández.
© Diario de un Metalhead 2026.





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