Os traemos aquí una crónica realmente especial. Un documento realmente increíble. Nos llega desde Marruegos vía Cádiz. Nuestro amigo Diego Scape Land se escapó hasta el festival L'Boulevard, que se celebra en el país vecino, y en tres entregas nos contará todo sobre lo que allí aconteció. Antes, eso sí, nos meterá en contexto, porque es indispensable hacerlo antes de hablar de lo que allí aconteció el fin de semana pasado. Y es que ser metalhead, según donde nazcas, no es sencillo.
📝 Diego Scape Land.
📷 @lboulevard_festival y @diegogc.design
Casablanca, invierno de 2003. En el banquillo no se sienta ningún político corrupto ni ningún delincuente; se sientan catorce chavales melenudos con camisetas negras, y frente a ellos el fiscal monta una escenografía digna de una peli de serie B: "calaveras de atrezzo, una cobra de goma, un cerebro de plástico y camisetas con pentagramas” y la presenta como si fuera el arsenal recién incautado a una secta satánica.
Un juez llega a considerar "sospechoso" que las letras están en inglés; otro deja caer, con toda la seriedad del mundo, que "la gente decente va a los conciertos con traje y corbata". Los cargos suenan a caza de brujas de manual: satanismo, ofensas a la fe musulmana, tenencia de objetos contrarios a la moral pública, etc.
Entre los acusados un cantante de una banda, Nabyl Guennouni, cuyo pecado real había sido intentar montar un festival metalero en Marruecos. A él, le cuesta un mes en la cárcel, a otros colegas, hasta 12 meses.
Los periódicos marroquíes empiezan a hablar del "caso de los rockeros satánicos", y todo el país se enzarza en un debate absurdo sobre si el heavy metal pudre a la juventud.
Lo que nadie habría previsto en la fiscalía es lo que pasaría después. Escritores, periodistas y buena parte de la calle se ponen del lado de los acusados, y el escarmiento ejemplar que se buscaba acaba convertido en un “papelón” de proporciones nacionales. Hasta el propio ministerio termina pidiendo que se revise la sentencia: en la apelación, caen once absoluciones y se rebajan las tres condenas restantes, un desenlace que, en aquel contexto, pasa por un triunfo casi milagroso fruto de la presión ciudadana. El director Ahmed Boulane realizaría una película de título "Les Anges de Satan" (2007), donde retrataría los hechos, por si a alguien se le olvidaba.
Aquel circo judicial no fue el origen de L'Boulevard, ”el festival llevaba ya cuatro años rodando”, pero si termina de forjarlo y de conseguir el apoyo por parte de las instituciones. Todo habría arrancado un año 1999, cuando Hicham Bahou y el músico y hombre de teatro Mohamed "Momo" Merhari lo levantaron de la nada en la sede de la Federación de Obras Laicas de Casablanca, sin apenas presupuesto, con cuatro luces prestadas y un equipo de sonido de chiste.
El planteamiento era simple y, para su tiempo, casi temerario: un concurso abierto en tres categorías rap y hip-hop, rock y metal y fusión, donde cualquier grupo joven pudiera plantarse en un escenario sin necesidad de padrino ni de sello discográfico. Por ese trampolín pasarán con los años bandas que hoy son referencia y realidad de la escena marroquí actual con millones de seguidores.
El juicio de 2003 pudo haber acabado con esta historia. Sin embargo, ocurría todo lo contrario: pocas semanas después de la absolución, Casablanca sufriría los atentados de mayo de ese mismo año, y la respuesta de la escena musical fue montar un concierto, bautizado "Metal Against Terrorism", que plantaba cara al fanatismo desde el mismo estilo musical que prácticamente “antes de ayer” había provocado que unos chavales se sentaran en el banquillo de los acusados. Ese gesto encendía la mecha del movimiento Nayda, que significa "levantarse" o "despertar" en darija, la ola de música urbana y libertad de expresión que marcaría a toda una generación marroquí. Merhari lo resumiría años después con una imagen que podría titular perfectamente esta crónica: durante cuarenta años, la juventud del país había contenido la respiración; por fin soplaba un viento distinto.
Desde aquella sala prestada, L'Boulevard no ha parado de expandirse: en 2006 da el salto a los estadios y al antiguo matadero de Casablanca, en 2009 la monarquía marroquí inyecta dos millones de dirhams para garantizar su continuidad, y en la actualidad reúne a cerca de 80000 personas entre sus 4 días de festival, llevando a bandas internacionales a Marruecos como Arch Enemy, Moonspell, Vader, Destruction, Sepultura, Crisix, Angelus Apatrida, etc…
A día de hoy nadie discute que es el mayor festival de música urbana de África y del mundo árabe: la mejor prueba de que, a veces, hace falta pasar por un juzgado para acabar llenando un estadio.
Del 17 al 21 de septiembre de 2026, L'Boulevard regresa a Casablanca para una nueva edición. Esta crónica arranca donde el festival siempre ha dado sus mejores titulares: en la calle, entre el público, con el volumen a tope.
Antes de hablar entrar en detalle de la crónica propiamente dicha, quisiera pasear un poco por el festival con vosotros para intentar explicaros el espíritu tan especial que se vive en él.
No se trata de un festival al uso, donde van a poner bandas en un escenario, darte de comer y de beber, sacarte la pasta y si estas más o menos cómodo… ya para la siguiente edición mejoraremos.
Y con esto no quiero decir que nos traten mejor o peor en nuestros festivales en España, no quiero entrar en eso. Quiero entrar en que el objetivo de este festival es otro, tiene otro fondo.
Se trata de un punto de unión cultural, donde el estilo musical no es lo importante, donde la difusión de la cultura en sí, en mayúsculas, prima por encima de cualquier otro punto. Si, claro que encuentras puntos de comida, claro que hay tiendas de camisetas y sudaderas oficial del festival, etc… pero también te encuentras puntos de escalada vertical, zonas de baile urbano, zona de gaming con recreativas gratuitas, tiendas de ropa, grafiteros, tiendas de artesanía local, sesiones de Crossfit, artistas de circo con elementos que invitan a los asistentes a participar, puntos de concienciación social, puntos donde puedes tocar instrumentos musicales, puntos donde te enseñan primeros auxilios o maniobras de reanimación o incluso un punto donde puedes sentarte a hablar con un profesional de lo que quieras, si lo necesitas… Creedme si os digo que el ambiente que se respira es de libertad. Eso si, en ninguno de los puestos se vende alcohol, recordad, estamos en Marruecos.
El festival cuenta con 4 días, comenzando un jueves y se divide en estilos musicales, contando con una parte de concurso, llamada “Tremplin” (trampolín) en el que, cada día, y cada una englobada dentro del estilo temático del día, bandas emergentes presentan sus propuestas musicales en el mismo espacio, compartiendo escenario con las bandas consagradas que actuarán ese mismo día. Esto es realmente importante por varias razones. Porque te da la oportunidad de precisamente compartir escenario con artistas que idolatras, porque te permite tocar en un escenario ENORME y delante de miles de personas, pensad que en el momento álgido en el primer día hubieron 24.000 personas entre el público, y por último, porque las bandas ganadoras tienen acceso a unos premios muy importantes, como son:
- Apoyo económico: En esta edición los premios aumentaron su dotación, otorgando 15.000 DH (dirhams marroquíes) para el primer lugar de cada categoría y 10.000 DH para el segundo. Pensad que hablamos de unos 1500€ y 1000€ respectivamente. Esto es más de 4 veces el SMI del país.
- Formación profesional: Una semana de residencia y talleres en el centro cultural Boultek, enfocada en expresión escénica, derechos de autor, comunicación y desarrollo de carrera.
- Grabación de estudio: La oportunidad de grabar y producir un tema profesional en el conocido Studio HIBA.

Pensad que cuando os digo un escenario enorme, es que hablamos de un escenario que no tiene nada que envidiar a cualquiera de los grandes festivales de España, con una producción espectacular, un sonido y luces impresionante y un equipo muy numeroso, que se desvive porque todo este simplemente perfecto y cuando entremos en detalle de los conciertos os pondré algún ejemplo muy gráfico de todo esto.
Si bien es cierto que obviamente centraremos la crónica al día grande del festival, el sábado, día del metal, no quise perder la ocasión de estar en cada uno de los días y al menos vivir la experiencia así que, os contaré brevemente las sensaciones de todos los días.
Jueves 17, día del RAP:
Partamos de la base de que quién escribe, no sabe nada sobre el género, así que no entraré en detalle sobre que hacen o si lo hacen bien o mal y simplemente os transmitiré sensaciones.
Lo primero que llamó mi atención fue el espacio dedicado a prensa y fotógrafos, realmente enorme, perfectamente definido, con tarimas para cámaras 4K que retransmitían a unas pantallas laterales enormes y con cámaras moviéndose por todas partes. El equipo humano en el festival es realmente numeroso y profesional. La parrilla de luces es realmente impresionante y la producción en general roza a las mejores que he podido ver en festivales muy top como por ejemplo Wacken. Digamos que la producción podría asemejarse a la que podríamos encontrar en un Wet stage en Wacken.
En la fase de concurso (Tremplin) participaron:
Strong & Qweta, Koga, Browny Original, Funk Clan, Yuzy, Shinohidden y Dguesulasse Gold. Cuando llegamos ya el festival estaba por la tercera banda del concurso. Resultaba espectacular ver igual 10-12 personas en el escenario, algunos en una mesa de DJ, 4 voces rapeando, otros ondeando banderas constantemente y como os decía una producción del más alto nivel con pantallas gigantes laterales, posterior, etc…
De todos los días del festival sin lugar a dudas, los de RAP y Metal son los días fuertes. En su momento álgido el festival llegó a congregar 24.000 personas, según la organización.
Ya en el foso vimos que el público de las primeras filas se sabía las letras perfectamente, letras en francés, inglés o Darija… Pero quisimos vivir la experiencia y visitar el festival entre el público y era sorprendente, ¡todo el mundo se sabía las letras, hasta en las últimas filas! La gente se acercaba, conversaba, coreaba sus canciones mientras se cruzaba con cualquiera… en fin… se vivía un ambiente de distensión y fiesta realmente bestial.
Los ganadores del concurso fueron Shinohidden en primera posición y BrownY Original como segundos. Tras el Tremplin actuaron Bo9al, DJ Fly, Figoshin y Dizzy Dros ante un estadio R.U.C hasta la mismísima bandera.
Continuará ...
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